16 de enero 2003 - 00:00

Reiteró Solá que no habrá gremio policial

«No hay un proyecto concreto, hay un hombre que dice representar a otros y que habla de sindicalización», castigó Solá tras conocer el pedido que De Gennaro elevó ante la Organización Internacional del Trabajo para que respalde esta nueva insensatez de gremialistas.También fijó su postura el ministro de Seguridad, Juan Pablo Cafiero. «No es urgente, tampoco es el momento ideal», dijo y recalcó que los derechos de los policías son defendidos por su cartera.
La situación es compleja. Desde el gobierno sostienen que
crear un gremio policial traería aparejados, como es previsible, paros y huelgas (algo que los gremialistas aseguran que no ocurrirá) de los efectivos. Y, con ellos, un sustentable aumento de la inseguridad, tema por demás preocupante en el territorio bonaerense castigado por altos índices delictivos.
Por eso Cafiero explicó que si la gente se siente insegura «creo que se va a sentir mucho más insegura si además ve la posibilidad de que se decrete una huelga de quienes son los encargados de la seguridad en medio de una ola de delitos, de saqueos o de robos a los comercios».
Solá, por su parte, sugirió que «lo que tiene que hacer (la Policía) es modernizarse y aumentar su presupuesto aun más». En rigor,
el Presupuesto 2003 para la fuerza prevé un incremento de 20 por ciento, alrededor de 200 millones de pesos, más en comparación con los fondos utilizados durante los últimos dos años.
El proyecto para sindicalizar a la Policía ya había sacudido la arena política bonaerense cuando el segundo de Cafiero, Marcelo Saín, debió alejarse de su puesto forzado, entre otras cosas, por la tirantez que su respaldo a la absurda idea de los piqueteros había generado en el entorno de Felipe Solá.
Ahora son el propio gobernador y su ministro de Seguridad los que armaron la cruzada contra el intento del poli-piquetero Santillán y desafiaron a la troupe de activistas a, primero, llevar ante la Legislatura provincial la iniciativa para buscar allí el consenso necesario. Aunque, está claro, de aprobarse semejante disparate
sería el mismo Solá el encargado de firmar -vía veto- el certificado de defunción de la aberrante propuesta sindical.

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