9 de septiembre 2003 - 00:00
Retener Chaco, próximo desafío del radicalismo
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Hoy el terreno es diferente, con un justicialista enriquecido por el aliento de Néstor Kirchner -aunque no con la efusividad que mostró en otros distritos- y de Eduardo Duhalde.
Sin embargo, la UCR está profundamente arraigada en Chaco. Aún está fresco el sorprendente segundo puesto de Leopoldo Moreau (19,62%) en las elecciones nacionales del 27 de abril, detrás de Carlos Menem (34,43%) y casi en paridad con Néstor Kirchner (19,14%).
A pesar de esa venia, en las filas radicales dicen que Kirchner no vería como un riesgo a su proyecto un triunfo del oficialismo. «El Presidente juega fuerte donde ve que su proyecto está en juego; está preocupado porque no se le cuele el menemismo, y no hay riesgo de eso en Chaco», leyó un candidato. «Rozas compartió la lucha contra el neoliberalismo cuando Kirchner fue gobernador», aseguró otro allegado al mandatario.
En marzo sorprendió Rozas optando por no buscar una reforma constitucional para habilitar una segunda reelección. Pero, a pesar de no poder explotar a su máximo cacique, en el oficialismo confían en un triunfo en primera vuelta de Nikisch, quien forma dupla con Eduardo Moro por Alianza Frente de Todos.
Mientras agitan encuestas que avalan ese optimismo, dicen que la victoria se apoyará en la buena imagen de la gestión Rozas y en jugosas elecciones municipales. En el PJ, en cambio, manejan sondeos que lo dan arriba a Capitanich, también en primera vuelta.
Muy lejos, el siempre devaluado ARI de la chaqueña Elisa Carrió no logra levantar cabeza, en unos comicios donde se elegirá además tres diputados nacionales y 16 provinciales, intendentes y concejales. Para evitar el ballottage, el ganador deberá lograr al menos 45% de los sufragios, o una diferencia de más de 10 puntos respecto del segundo competidor. La provincia ya lo vivió en 1995, cuando en segunda vuelta triunfó Rozas por punto y medio por sobre Florencio Tenev (PJ), luego de haber perdido en primera vuelta.
Aliento
A instancias de Kirchner, el ministro del Interior, Aníbal Fernández, ya viajó dos veces a Chaco para alentar la candidatura de Capitanich- Rafael González, una de ellas con Eduardo Duhalde. También pasó Cristina Fernández de Kirchner.
En el marco de la campaña, el bonaerense Fernández tildó a Nikisch de candidato «fantasma» y pidió a Rozas que «se corra» de la escena para «no confundir al electorado», en referencia al protagonismo que asumió. En la otra vereda, el vicegobernador deslizó sospechas sobre el carácter electoral de la demora nacional en rescatar los bonos Quebracho, que finalmente se destrabó ayer (ver aparte).
Salvo el ministro del Interior, el resto salteó Resistencia y recaló en Sáenz Peña, la segunda ciudad provincial. «Parecen no digerir la candidatura a intendente del menemista (ex ministro de Educación) Manuel García Solá en la capital chaqueña», leyó un radical. En rigor, la extracción menemista de los postulantes se repite en los relevantes Sáenz Peña (Oscar Raffin) y Barranqueras (Susana Ayala).
Sin embargo, Capitanich asegura que Kirchner dio el aval a la grilla de candidatos, que incluye en las postulaciones a diputado nacional a los kirchneristas José Mongeló y Gladys Soto. En las filas radicales aportan otro dato para arrimar agua para su molino: creen que Kirchner y Duhalde van a chocar sin retorno en algún momento, y que en esa instancia Capitanich se va a alinear con el bonaerense.




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