10 de febrero 2009 - 23:02

"Reutemann se llevó el verano de Cobos"

Mario Adaro es el ministro de Gobierno de la provincia, y su estilo satírico lo presenta como el vocero más afilado de Celso Jaque. Esa postura tiene que ver con su pasado como abogado del Sindicato de Comercio de la provincia y como subsecretario de Trabajo. «Antes mediaba con el Gobierno, ahora soy parte», se ríe el funcionario de 39 años. Esa buena relación con los gremios fue lo que buscaba el gobernador para manejar una cartera tan importante, en un distrito con «una composición difícil de la Legislatura», y sindicatos con fuerte capacidad de negociación. El ministro provincial, que ocupa ese cargo desde octubre del año pasado, habló largamente con Ámbito Nacional y dedicó un capítulo especial al vicepresidente Julio Cobos.

Periodista: El Ejecutivo tiene que aprobar leyes importantes que no pudo hacerlo a fin de año, como la de atracción de capitales repatriados. ¿Cuál es la estrategia para aprobarla?

Mario Adaro: Cuando uno hace las moratorias, en procesos de crisis las promociones fiscales son necesarias. A nivel país se han generado para repatriar capitales, pero el inversor puede ir donde quiera, en los 24 distritos. La provincia de Mendoza tiene como característica su alta capacitación en recursos humanos, pero no tenemos puerto.

P.: ¿Van a poder aprobarla?

M.A.: Yo creo que sí. Pero en un año electoral hay que tener cuidado en no terminar priorizando intereses sectoriales por sobre la provincia. Puede que sea difícil con esta composición de la Legislatura. Pero con el diálogo de los partidos y la incorporación de los sectores empresariales y demás, podemos sacar esto adelante.

P.: La crisis genera una urgencia en ese sentido...

M.A.: La crisis tiene una dificultad grande, y es que todavía no se ha percibido. Las empresas están reduciendo costos, pero la gente no tiene una percepción de ello, está llegando en forma invisible. La gente consume igual, pero probablemente sea peor que 2001 en la macroeconomía, porque le pegó al centro del mundo. En ese contexto tenemos que tener el criterio de priorizar intereses provinciales y no sectoriales.

P.: ¿Cómo ve las medidas del Gobierno nacional?

M.A.: Hoy no existe una oposición que pueda gobernar el país y utilizan la imagen positiva de Cobos o su verano, pero el verano se lo llevó Reutemann. Eso marcó una debilidad de imagen, que creo que él lo ha notado. Hay que construir, no es sólo imagen, sino termina siendo el caballo de Troya de otros intereses, que no les interesa que el país crezca. Es la cara linda del tren fantasma. No hay ni 5 ideas para el país. No tenemos que hacer una pelea personal, porque no es un tipo malo. Pero hoy la pelea es no me filmaron, no me atienden, y no si quiero un país agropecuario o no. En eso se le puede reconocer a Carrió que discute desde la idea, después cae en un problema propio de su construcción psicológica y tienedificultades de construcción.

P.: Hoy Mendoza parece ser la mimada en el marco de las elecciones legislativas donde en realidad compiten Kirchner y Cobos...

M.A.: No cabe duda de que Mendoza va ser una elección de expectativa nacional. En la pasada la vivimos con más criterio nacional. Va a estar más nacionalizada por ver qué pasa con Cobos y su propio terreno.

P.: ¿Esto beneficia a Jaque que hoy está recibiendo fondos de Nación como casi ninguna provincia?

M.A.: Todo lo que tiene que ver con gestión y obras es bueno, pero eso no hace ganar elecciones, sino ir por el mismo camino. A nosotros nos incentivan con más recursos y le viene bien a la provincia. En cambio, la gran dificultad de Cobos es qué hacer: ir de candidato, renunciar. El argentino nunca adhirió a las renuncias. El armado tiene que tener identidad, y los que te siguen, la misma percepción en la gente.

P.: ¿A qué leyes se le va a dar prioridad en la provincia?

M.A.: Este año vamos a intentar leyes pendientes. Para el proceso abreviado de licitación, vamos a tratar de obtener consenso, pero no sólo eso sino también acuerdos sectoriales, que se entienda el porqué de atraer inversiones, promover el empleo, mejorar el proceso licitatorio, porque tiene que ver con la crisis. Por otra parte, en un país que tiene 200 años, Mendoza no tuvo reformas constitucionales. La gran deuda es la reforma política, establecer nuevos mecanismos como la revocatoria de mandato. También nuevos derechos sociales que no están reconocidos. Somos una provincia que tiene una comunidad indígena importante y no está reconocida.

P.: Mendoza hoy no tiene muchos reclamos por deudas a Nación, como sí se planteo en otras provincias, debido a la relación que tiene Jaque con el kirchnerismo... ¿Qué planteos hay con la coparticipación?

M.A.: Cuando uno es oposición lo dice, cuando uno es oficialismo también. Es un modelo que está desde que se fundó el país, pero modificarlo no lo puede lograr una sola provincia, tiene que haber un consenso. La gran dificultad de la política es que perdió poder y está influida por los 4 o 5 dueños del país. La ayuda a la provincia tiene que ver con una coyuntura nacional, está bien, pero es beneficio para Mendoza. No hay mejor campaña que un ladrillo puesto.

P.: ¿Habrá reclamos de otros fondos?

M.A.:
Nosotros logramos 180 millones de pesos para que nos financien los jubilados transferidos a Nación, es mucho dinero. Frente al típico reclamo de lo que se debe, tengo que tener una propuesta innovadora que genere lo mismos recursos por distintos caminos. Tiene una connotación histórica, y si se hace un reclamo lineal y tradicional, no te va bien. Dicen que Mendoza pierde recursos por impuesto al cheque. Pero inmolarse por una ley que piden otros 22 gobernadores, mientras no sea una coyuntura, peleo por la provincia, con más escuelas y se es consecuente. En el mediano y largo plazo, la gente lo reconoce. La borocotización de la política tiene su verano y un año tiene 4 estaciones.

P.: ¿Cómo se maneja el reclamo del agro en la provincia? M.A.: Cuando se decía el campo somos todos, yo decía: somos todos los de la Pampa Húmeda. La economía regional no tiene nada que ver con el campo costero. Tenemos organizaciones propias, es otro tipo de campo el mendocino y el cuyano, por eso es necesaria una política distinta. Salvo la vitivinícola que tiene una producción primaria y está altamente industrializada, creemos que (el reclamo) debería tener un fin distinto en este contexto, que no es sólo económico, sino también social. Con dos maquinistas se cultivan mil hectáreas de soja. En Mendoza eso no existe, por hectárea hay 5 o 6 personas, porque después de que cosechan hace falta mucha mano de obra. El conflicto fue nacionalizado, pero no tiene que ver con el agro mendocino.

Entrevista de Lorena Hak

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