3 de octubre 2007 - 00:00

Río Negro: rearma oposición estrategia pensando en 2011

Viedma (de nuestra agencia) - El contundente triunfo del peronista Carlos Soria que retuvo, el domingo último, la intendencia de General Roca -la más importante en peso político y económico en la provincia, y bastión radical que ya fue quebrado por el ganador en 2003- y los éxitos similares obtenidos hace pocas semanas por el radical Jorge Ferreira en Viedma y el frentegrandista Alberto Wereltineck en Cipolletti marcan el nacimiento de una nueva clase de dirigentes que se posicionan fuertemente para la gobernación de 2011. Ese año, el actual gobernador y radical K, Miguel Saiz, no podrá competir por prescripción constitucional. La principal característica de estos potenciales aspirantes a la gobernación rionegrina es que ninguno se identifica acérrimamente con el kirchnerismo pese a que votarán y harán votar a Cristina de Kirchner en las presidenciales.
Soria barrió en su ciudad natal a lo más tradicional y poderoso del radicalismo de Río Negro que con el gobernador Saiz a la cabeza se alineó detrás de Néstor y Cristina de Kirchner. Hombres como Pablo Verani -ex gobernador y candidato a senador por la UCR K-, Daniel «Fino» Sartor -ex ministro de Bienestar Social de Fernando de la Rúa y clon rionegrino de Enrique «Coti» Nosiglia- y José Luis Rodríguez -ex ministro de Economía de Saiz y rival de Soria- sufrieron la más apabullante derrota en manos de un peronista rancio, como es el ex jefe de la SIDE y ex ministro de Seguridad bonaerense de Eduardo Duhalde. Ex presidente, además, de la Comisión Bicameral de los atentados a la Embajada de Israel y la AMIA durante la gestión de Carlos Menem.
La victoria de Soria por 70 por ciento de los votos que le otorga mayoría absoluta en el Concejo Deliberante -el único opositor por la Concertación de Saiz, Diego Larreguy, es otro peronista peleado con Soria a último momento- y en el resto de los organismos de contralor lo catapulta como el dirigente con mayores posibilidades de ser el candidato del dividido PJ rionegrino que no logra reponerse de la última derrota para gobernador y vice. La fórmula del jefe del Bloque PJ en el Senado, Miguel Pichetto, y el diputado nacional por el Frente Grande Julio Arriaga fue derrotada por el binomio Saiz-Bautista Mendioroz, que no pierde la esperanza de ir por la gobernación, aunque su figura quedó también pegada a los barones del radicalismo que perdieron en Roca.

 Renovación

Pese a que Pichetto fue rescatado por Soria e irá por la reelección en la Cámara alta junto con el radical Verani -Río Negro renueva tres bancas, dos para mayoría y una por minoría-, al intendente roquense se le allanó el camino hacia la presidencia del partido primero y la candidatura después, ya que sólo le queda quebrar la resistencia del diputado nacional Osvaldo Nemirovsci, un kirchnerista de la primera hora que irá a elecciones por fuera del PJ provincial, lo que dificulta su marcha hacia la gobernación. En ese contexto ya comenzó a trabajar para 2011 tirando puentes de plata hacia Saiz e intensificando su relación con los Kirchner después de varios años de ostracismo por algunas travesuras -al parecer perdonadas- que les hizo durante su jefatura al frente de la Central de los espías.
Por el lado radical, el «tsunami» roquense se llevó a la plana mayor de un partido que ya sufre la fractura entre radicales K y radicales L. Sólo un triunfo contundente en las próximas elecciones nacionales del diputado nacional Fernando Chironi -va por la reelección de su banca bajo el paraguas de Roberto Lavagna y Gerardo Morales- podría ponerlo en la grilla de aspirantes para disputarle la interna al intendente de Viedma que también -como Soria- se hizo reelegir en la capital de la provincia por 62 por ciento de los votos. Ferreira, un ex secretario privado de Horacio Massaccesi -aquel radical que perdió las presidenciales del 95 con Menem por amplia mayoría- y luego funcionario de Vivienda de Verani, tuvo la habilidad de apoyar la cruzada kirchnerista de Saiz pero tomó la suficiente distancia para aparecer como un hombre de equilibrio dentro del convulsionado radicalismo rionegrino.
Para el final, queda un «outsider» de los centros de poder provincial que desde siempre -salvo en el interregno militar- gobernaron Río Negro. Alberto Wereltinek -un hombre que se formó al lado del desaparecido Julio Salto en un partido provincial y que luego saltó al frentegrandista hasta llegar a ser socio de Arriaga para alejarse últimamente y acercarse a Saiz- retuvo la intendencia por 58 por ciento de aceptación ciudadana y se proyecta como el tercero en discordia, proclive a una alianza tanto con Soria como con Ferreira. De ese lote de políticos nuevos con posibilidades para 2011, no hay que olvidar a Silvia Larraburu en Bariloche, una liberal que abrazó la «mística peronista» de la mano de Pichetto, pero despegada a tiempo de la derrota del senador, que es obediente soldado de Cristina de Kirchner en el Senado.

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