3 de octubre 2007 - 00:00
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Soria barrió en su ciudad natal a lo más tradicional y poderoso del radicalismo de Río Negro que con el gobernador Saiz a la cabeza se alineó detrás de Néstor y Cristina de Kirchner. Hombres como Pablo Verani -ex gobernador y candidato a senador por la UCR K-, Daniel «Fino» Sartor -ex ministro de Bienestar Social de Fernando de la Rúa y clon rionegrino de Enrique «Coti» Nosiglia- y José Luis Rodríguez -ex ministro de Economía de Saiz y rival de Soria- sufrieron la más apabullante derrota en manos de un peronista rancio, como es el ex jefe de la SIDE y ex ministro de Seguridad bonaerense de Eduardo Duhalde. Ex presidente, además, de la Comisión Bicameral de los atentados a la Embajada de Israel y la AMIA durante la gestión de Carlos Menem.
La victoria de Soria por 70 por ciento de los votos que le otorga mayoría absoluta en el Concejo Deliberante -el único opositor por la Concertación de Saiz, Diego Larreguy, es otro peronista peleado con Soria a último momento- y en el resto de los organismos de contralor lo catapulta como el dirigente con mayores posibilidades de ser el candidato del dividido PJ rionegrino que no logra reponerse de la última derrota para gobernador y vice. La fórmula del jefe del Bloque PJ en el Senado, Miguel Pichetto, y el diputado nacional por el Frente Grande Julio Arriaga fue derrotada por el binomio Saiz-Bautista Mendioroz, que no pierde la esperanza de ir por la gobernación, aunque su figura quedó también pegada a los barones del radicalismo que perdieron en Roca.
Por el lado radical, el «tsunami» roquense se llevó a la plana mayor de un partido que ya sufre la fractura entre radicales K y radicales L. Sólo un triunfo contundente en las próximas elecciones nacionales del diputado nacional Fernando Chironi -va por la reelección de su banca bajo el paraguas de Roberto Lavagna y Gerardo Morales- podría ponerlo en la grilla de aspirantes para disputarle la interna al intendente de Viedma que también -como Soria- se hizo reelegir en la capital de la provincia por 62 por ciento de los votos. Ferreira, un ex secretario privado de Horacio Massaccesi -aquel radical que perdió las presidenciales del 95 con Menem por amplia mayoría- y luego funcionario de Vivienda de Verani, tuvo la habilidad de apoyar la cruzada kirchnerista de Saiz pero tomó la suficiente distancia para aparecer como un hombre de equilibrio dentro del convulsionado radicalismo rionegrino.
Para el final, queda un «outsider» de los centros de poder provincial que desde siempre -salvo en el interregno militar- gobernaron Río Negro. Alberto Wereltinek -un hombre que se formó al lado del desaparecido Julio Salto en un partido provincial y que luego saltó al frentegrandista hasta llegar a ser socio de Arriaga para alejarse últimamente y acercarse a Saiz- retuvo la intendencia por 58 por ciento de aceptación ciudadana y se proyecta como el tercero en discordia, proclive a una alianza tanto con Soria como con Ferreira. De ese lote de políticos nuevos con posibilidades para 2011, no hay que olvidar a Silvia Larraburu en Bariloche, una liberal que abrazó la «mística peronista» de la mano de Pichetto, pero despegada a tiempo de la derrota del senador, que es obediente soldado de Cristina de Kirchner en el Senado.




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