18 de mayo 2007 - 00:00

Roca y Bariloche, claves

Saiz tampoco se esforzó demasiado para armar una oposición con posibilidades después del repentino fallecimiento de Julio Salto, el único dirigente local que podía disputar con éxito el control del segundo municipio de la provincia. Aquí la dudas se abalanzan sobre si Wereltinek moverá con entusiasmo este domingo el aparato que lo mantiene en las riendas del poder local.
 Riesgo
Para el final queda Bariloche. En las últimas dos elecciones, la suerte le fue esquiva al radicalismo en la capital de los lagos del Sur, cuya clase dirigente se ocupa más de los temas nacionales que de los provinciales. Gobernada por el vecinalista Alberto Icare, quien también pasó de la UCR al Frente para la Victoria sin ningún remordimiento, Bariloche podría significar un duro traspié para el oficialismo. Pero la resquebrajada salud del intendente y un peronismo demasiado internista menguan la posibilidad de que Pichetto saque la diferencia necesaria que le permita empardar los guarismos de la zona atlántica, con Viedma incluida, y el Valle Medio que aparecen abultadamente a favor de la UCR. En otras dos ciudades medianas como la frutícola Villa Regina y la petrolera Catriel, peronistas y radicales suelen correr parejo y alternarse en el manejo de los asuntos municipales.

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