9 de enero 2008 - 00:00
Rodríguez Saá estudia volver a la hora vieja
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La ley que estableció el huso horario -2 para la Argentina fue votada en el Congreso a instancias del kirchnerismo, que tiene a este trastocamiento del reloj como punta de lanza de su cuestionado plan de ahorro energético. Más allá del alcance mediático y la funcionalidad que ejerza sobre Buenos Aires y su área de influencia, en el Noroeste, Cuyo y la Patagonia están seguros de que el cambio sólo trae problemas: tardíos amaneceres, puestas de sol posteriores a las 22.30 y nulo ahorro de electricidad.
En este escenario, el gobierno de Rodríguez Saá hizo saber ayer que «estudia la posibilidad concreta de volver al horario anterior», una decisión que se confirmaría cuando concluyan los estudios y consultas que los sanluiseños están haciendo con distintos sectores empresariales y sociales.
Cabe recordar que si bien la provincia adhirió a la normativa, el cambio estuvo acompañado por una carta que Rodríguez Saá le envió al ministro de Planificación, Julio De Vido, en la que aclaró que la adhesión «fue solidaria ya que no implica un ahorro energético y que es una facultad provincial tomar esta decisión».
En ese entonces, cuando asomaba la rebelión de las provincias del Oeste, el propio Agustín Rossi, jefe de la bancada del Frente para la Victoria en Diputados, salió a calmar las aguas y reconoció que se podría autorizar otro huso horario en algunas provincias, en vista de que el cambio sólo es positivo para Capital Federal y Gran Buenos Aires, donde se encuentra 65% de la demanda energética del país.
Pero salvo San Luis, el resto de los distritos perjudicados por el cambio horario sufre el corcet de su condición de oficialista: ningún gobernador parece dispuesto a «dar un disgusto» a Cristina de Kirchner, contrariando su parecer.
Aun así, la resistencia se da en forma velada, con cambios en los horarios de los comercios, por pedido de las cámaras locales. Ayer se conoció que en Santiago del Estero la Cámara de Comercio e Industria y el sindicato de los empleados mercantiles establecieron nuevos horarios de apertura y cierre. Serán de 8 a 12.30 y de 18 a 21.30 para los comercios en general, mientras que los corralones, ferreterías y casas de repuestos atenderán al público de 8 a 12.30 y de 16.30 a 20.
Medidas similares se aplican desde la semana pasada en San Juan oficialmente, mientras que se estudian en Mendoza, donde Jaque dijo que se tomará un mes para ver los efectos del adelantamiento. De todos modos, queda claro que lo que el kirchnerismo adelantó por ley, los habitantes del Oeste ya lo están atrasando en los hechos: se observa que de manera informal, los hábitos ya se han modificado en toda la franja occidental del mapa argentino, una región que en condiciones normales debería estar siendo regida durante el verano por el huso horario -4.




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