21 de agosto 2008 - 00:00

Saiz cosechó promesas de Massa

Río Negro (de nuestra agencia) - El radical Miguel Saiz, gobernador que hace esfuerzos para mantenerse en el planeta kirchnerista, salió más que contento del despacho del jefe de Gabinete, Sergio Massa, en la tarde del martes último.
El gobierno de Cristina de Kirchner no sólo le repitió promesas anteriores (algunas de vieja data, como obras viales, más viviendas y aval ante organismos internacionales de crédito para apoyar la producción), sino que además le proporcionó el oxígeno necesario para que pueda enfrentar un complejo cuadro de situación política local. Esto es, la posible visita de la Presidente a Río Negro para firmar el acuerdo que pondrá en marcha el Plan Frutícola Integral, en setiembre próximo.
Con ese encuentro, Saiz retomó la iniciativa luego de que dos de los tres legisladores nacionales rionegrinos votaran en contra de la cuestionada Resolución 125. El matrimonio Kirchner -fundamentalmente Néstor- disparó amargos reproches al patagónico porque sólo un incondicional como Hugo Cuevas votó de acuerdo con el alineamiento del mandatario. Ni Juan Carlos Scalessi, proveniente de un gremialismo estatal peronista encandilado con el poder radical rionegrino, ni el veterano senador Pablo Verani se ajustaron a las directivas de Saiz.

 Alianza

Al menos, ahora el gobernador podrá mostrar a propios y a extraños que la alianza con los Kirchner no fue una estrategia desacertada: pavimentación de rutas, reactivación del plan de viviendas y aval a un crédito BID para infraestructura turística y productiva por u$s 165 millones, entre otras medidas. Ante el paquete, el rionegrino se vio obligado a refirmar su fe kirchnerista y a aparecer como uno de los más fieles escuderos de la nueva Concertación UCR sin Julio Cobos.
Claro que esa prueba de amor deberá enfrentar un intrincado cuadro político en Río Negro. Si bien es cierto que Saiz termina su mandato en 2011 y no se proyecta una reforma constitucional para permitirle una impensada reelección, necesita mantener una gobernabilidad a la que ya han empezado a dispararle misiles muy cerca de la línea de flotación: muy pocos suponían que la principal denunciante de hechos de presunta corrupción en su gobierno sería la propia defensora del pueblo, Ana Piccinini, quien proviene del viejo tronco radical que giró primero en torno a Horacio Massaccesi y después a Verani. Nada sucederá por acción u omisión sin la intervención de Verani, quien pregona un acercamiento con el comité nacional de la UCR y el levantamiento de sanciones para todos los expulsados, comenzando por Cobos.
Todo lo contrario a lo que quiere Saiz, cada día más enfrentado con Gerardo Morales. Su principal referente en la provincia, el ex diputado nacional Fernando Chironi, va por la candidatura a la gobernación. Claro que para ello deberá negociar con los barones de Verani y en ese juego queda excluido Saiz, si antes no logra un fuerte apoyo de Cristina de Kirchner que se traduzca en obras y créditos productivos y en armar una considerable caja para alinear a los dirigentes considerados díscolos.

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