12 de abril 2004 - 00:00
Se acentúan sospechas de nueva intervención
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Con la intervención federal ya instalada en Santiago del Estero, Rodríguez Saá no ignora que la situación sanluiseña «es monitoreada día a día» por el gobierno nacional. La certificación la tuvo ayer a través de las declaraciones de Aníbal Fernández al diario «La Nación», que dijo que «la situación que se vive allí preocupa al Presidente por la gravedad de los hechos que se conocen». «Por eso Adolfo Rodríguez Saá se apuró y abrió el paraguas cuando el Congreso trató la ley que desembocó en el desplazamiento del matrimonio Juárez del poder en Santiago», evaluó ayer un dirigente puntano opositor para quien están dadas todas las condiciones para que la administración Kirchner tome «medidas de fondo» en la provincia.
La oposición provincial parece dispuesta como nunca a acompañar el «remedio» federal. De hecho el varias veces legislador y actual senador nacional Jorge Agúndez pidió por primera vez y formalmente a -través de un proyecto de ley- la intervención del Poder Judicial. Aunque la oposición descree de la convocatoria al diálogo a la Iglesia, la oposición y los docentes para «encontrar las soluciones a todos los conflictos», la gestión de Rodríguez Saá dedica todos sus esfuerzos a tratar de desarticular cualquier elemento que pueda entenderse o leerse como «crisis» o «desequilibrio del orden institucional».
Sabe que si sigue acumulando «excusas» tendrá el mismo final de Santiago. Tanto Adolfo como Alberto Rodríguez Saá parecen haber tomado conciencia: «A esta altura ya están convencidos de que Kirchner los quiere borrar», admitió ayer un funcionario provincial.




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