Neuquén (de nuestra agencia) - Un nuevo paro de actividades, pero esta vez por 48 horas, anunció para hoy el sindicato de Trabajadores del Petróleo y Gas Privado de Neuquén, Río Negro y La Pampa por la negativa de las empresas petroleras -según argumenta el gremio- de mantener el despido de 100 operarios. La medida de fuerza se iniciará a las 20 -hora en que se recambia el personal de los yacimientos- y finalizará el próximo viernes 17 a la misma hora.
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El corte de la producción será total para el crudo e incluso paralizará a las refinerías, por lo que durante esos días no habrá elaboración de combustibles. Sin embargo, no afectará el suministro de gas en ninguna de sus modalidades «debido a la pandemia que afecta al país», señaló a este diario el secretario general del gremio, Guillermo Pereyra, quien también convocó a una movilización desde los yacimientos hacia la capital provincial.
Estos despidos de personal -una amenaza que se cierne sobre 3.000 empleados- son consecuencia de los bajos precios del gas en boca de pozo, de las retenciones que se le aplica al crudo, y de la fuerte caída en el consumo por la retracción en la economía nacional. El razonamiento empresario es que «se pagan salarios e insumos en dólares y se vende el producto en pesos con una altísima presión fiscal».
El paro se decretó mientras permanece en Buenos Aires el gobernador Jorge Sapag, quien trata de sensibilizar a los funcionarios del área energética del Gobierno de Cristina de Kirchner para que se mejore el precio del gas en boca de pozo y se atenúe la fuerte presión fiscal sobre las exportaciones mediante una baja de las retenciones que llega hasta el 45 por ciento sobre el precio final internacional, que ayer cerró a u$s 59,52. Para las petroleras, el negocio se tornará rentable cuando supere la barrera de los u$s 70, aunque es muy poco lo que exporta la Cuenca Neuquina. Pero, además, Sapag también intenta que el Gobierno nacional les reconozca a las petroleras un mayor precio en la liquidación que le efectúan las refinerías ya que existe un desfase de 14/16 dólares por barril. Mientras para la provincia la Secretaría de Energía fijó un precio de u$s 47 por barril, las refinerías no reconocen más de 32/34 dólares por esa unidad.
Planteo
Pero la incidencia del petróleo es menor comparada con el gas, donde el desfase en relación con los precios internacionales es mayúsculo y genera fuertes reacciones de la industria y del propio Gobierno neuquino, que ve considerablemente disminuidos sus ingresos por regalías hidrocarburíferas. El mandatario neuquino le planteó al Gobierno nacional que «el gas patagónico es el más barato del mundo», llegando a afirmar que Neuquén, que produce el 50 por ciento del gas de la República Argentina, necesita recomponer de manera «urgente» el valor boca de pozo de este recurso. Hoy, esa cifra oscila entre los 60 centavos de dólar por millón de BTU (por British Thermal Unit, unidad térmica británica) en el consumo domiciliario y crece a 1,60 dólar para la generación eléctrica y la industria. En cambio, el gas importado desde Bolivia se compra a unos 5 dólares el millón del BTU, y el de los barcos metaneros le cuesta al país unos 10 dólares y se llegó a pagar el año pasado a un valor de 17/19 dólares.
Desde el planteo institucional, el gobernador se ve obligado a extremar su equilibrado alineamiento con la administración de los Kirchner ante el embate de una oposición que le reclama por la presunta falta de previsión cuando se renegociaron las concesiones petroleras que podrían haber incluido una «cláusula gatillo» de rescisión de contratos si no se cumplía con las inversiones previstas.
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