Convencidas de que la balanza arrojará una baja insignificante en el consumo y, en cambio, disparará complicaciones mayúsculas en sus terruños, ya seis provincias confirmaron -o lo harán hoy- que mantendrán su hora actual, aun a costa de quebrar la tradicional obediencia debida a la Casa Rosada.
Se trata de Mendoza, San Luis, Catamarca, San Juan, La Rioja y Salta, que con ese posicionamiento instalarán desde el Día de la Madre -y hasta marzo del año que viene- un doble huso horario en el país y vivirán atrasadas 60 minutos respecto del resto de la Argentina. Ese lote de díscolas, en rigor, podría crecer en las próximas horas, ya que otros seis distritos dudan respecto de la conveniencia de adherir a la estrategia nacional.
En esa encrucijada se encontraban ayer, por caso, Río Negro, Neuquén, Santa Cruz, Chubut, Jujuy y Corrientes.
Ello, a pesar de los trastornos que generará una disparidad horaria en materia de coordinación interprovincial, por caso, respecto de los ámbitos bancario y del transporte.
En cambio, confirmaron que adelantarán la hora el domingo los justicialistas Juan Schiaretti (Córdoba), Daniel Scioli (Buenos Aires), José Alperovich (Tucumán), Jorge Capitanich (Chaco), Sergio Urribarri (Entre Ríos) y Oscar Jorge (La Pampa), además del socialista Hermes Binner (Santa Fe). El caso pampeano presentó reparos: por de pronto, modificarán los horarios de la administración provincial.
A todas luces, se trata de una postal de disidencia claramente mayor que la que mostraron las provincias desde el pasado 30 de diciembre, cuando también la Casa Rosada estipuló un cambio de hora hasta marzo de este año con el argumento del ahorro energético. En esa oportunidad, sin embargo, sólo el sanluiseño hipercrítico Alberto Rodríguez Saá se atrevió a desafiar a la Presidente en los inicios de su gestión y se despegó del huso horario oficial.
La negativa surgió en primer lugar desde la Región Nuevo Cuyo (y aledaños), donde un cambio de hora desatará anocheceres tardíos, más allá de las 22.
Allí los gobernadores -más allá de su alineamiento o no con la Casa Rosada- no se atrevieron esta vez a desoír los cuestionamientos puertas adentro de sus distritos, en la antesala de la estratégica carrera electoral 2009.
Las críticas volvieron a estallar a borbotones de boca de empresarios y comerciantes locales, y de la ciudadanía en general respecto del impacto negativo del cambio de hora (que ya experimentaron a principios de este año), con trastornos en la vida cotidiana -incluidos problemas en el sueño- y pérdidas en la actividad económica por el cambio de costumbres.
Con números en la mano que respaldan el escaso ahorro que la medida aportará a la región, se despegarán de la decisión nacional tanto los -aunque con matices- alineados justicialistas Celso Jaque (Mendoza), José Luis Gioja (San Juan) y Luis Beder Herrera (La Rioja), como los críticos Rodríguez Saá y Eduardo Brizuela del Moral (ex radical K, Catamarca, que lo confirmó ayer).
Ayer, en tanto, desde el norte del país dio la sorpresa el kirchnerista Juan Manuel Urtubey (Salta), al anunciar que mantendrá el huso horario porque «Salta está ubicada al oeste de los grandes centros urbanos del país, con lo cual repercutirá de modo no beneficioso para nuestra sociedad». Anoche, el gobernador Walter Barrionuevo y su vice Pedro Segura (Jujuy) definían si calcarán la decisión, a partir del hecho de la inconveniencia de vivir a destiempo con el distrito vecino.
La Patagonia en pleno era ayer también un hervidero de comunicaciones cruzadas entre gobernadores para consensuar una posición. «Las provincias patagónicas tomaremos una decisión conjunta», aseguró el justicialista crítico Mario Das Neves (Chubut) antes de partir hacia Francia. Sus pares de Río Negro y Neuquén, Miguel Saiz (radical K) y Jorge Sapag (Movimiento Popular Neuquino), analizaron ayer el escenario en la rionegrina localidad de Villa Regina, donde la Presidente lanzó un plan frutícola. Tuvieron allí el asesoramiento del sanjuanino Gioja, uno de los que no cambiará la hora. Anoche, desde tierras patagónicas aseguraban que la postura oficial será dada a conocer hoy. Desde el entorno de la arista Fabiana Ríos (Tierra del Fuego), en cambio, se inclinaban ayer por cambiar la hora.
En el Nordeste, en tanto, se multiplicaron ayer los cuestionamientos de empresarios y comerciantes -y hasta del agro, en el caso de Entre Ríos- respecto de las pérdidas que les generará un cambio horario, por las modificaciones en las pautas del consumo por los anocheceres tardíos y los picos de temperatura desfasados.
Por eso, por caso, ayer el radical Arturo Colombi (Corrientes) dudaba respecto de si despegarse o no de la estrategia nacional y relojeaba la decisión de Jorge Capitanich (Chaco) de adelantar la hora, dada la vida íntima que mantienen las capitales Corrientes y Resistencia. Binner, en cambio, volvió a ampararse ayer en los inconvenientes que generará un retoque de agujas a nivel regional, frente a las críticas empresarias.
Un capítulo aparte merece la provincia de Buenos Aires, donde los empresarios de la costa atlántica se resisten a repetir la amarga experiencia de la última temporada de verano, cuando los turistas se anclaban en las playas hasta pasadas las 22 por el cambio de hora y vaciaban, por tanto, locales comerciales y gastronómicos.
Por eso, ayer empresarios de Mar del Plata elevaron un petitorio a Scioli para que no modifique el huso horario, mientras un proyecto de ley radical fue ayer en igual sentido. No obstante, el gobernador adelantará la hora.




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