Senado aprobó nueva ley de educación

Ambito Nacional

El ministro de Educación de la Nación, Daniel Filmus, es el principal impulsor de este proyecto de ley, al cual apoyó ayer en persona dentro del recinto del Senado. También se hicieron presentes para hacer presión personajes como Hugo Yasky, el secretario general de CTERA, defensor a ultranza de la nueva ley; y también llegó el apoyo de los rectores del Consejo Interuniversitario Nacional.

En el Congreso, la iniciativa cuenta con el masivo respaldo del oficialismo -que a la postre hará sancionar la ley-, pero el radicalismo y algunos sectores del PJ y la izquierda han objetado aspectos centrales de la norma porque entiende que no hay un esfuerzo compartido entre la Nación y las provincias. Entre otros, alzaron ayer sus críticas durante el debate Marcelo López Arias (UCR-Jujuy), Rubén Giustiniani (PS-Santa Fe) y Marcelo López Arias (PJ-Salta)

•~Aumento

En lo que respecta a la suba del financiamiento, se estipula que el gobierno nacional, las provincias y la Ciudad de Buenos Aires se hagan cargo de un aumento total de $ 30.000 millones, en los fondos para la educación, al cabo de cuatro años. Esto significaría pasar de los $ 23.000 millones actuales a $ 53.000 millones en 2010.

Según el proyecto original,
la Nación se haría cargo de 40 por ciento de la suba del presupuesto educativo, mientras que las provincias deberían llegar a 60 por ciento. En la actualidad, vía Coparticipación Federal, impone un reparto de gasto a razón de 27% para Nación y 73% para provincias.

Otro punto que preocupa a las provincias -especialmente a las carteras de Economía- es la interpretación del modo en que se aplicará la inversión educativa. Por un lado, existen dudas sobre como se financiará a las universidades, ya que en la actualidad esto corre 100% por cuenta de la Nación y las provincias no ven cuál sería su negocio si el nivel terciario pasara a formar parte del paquete total.

En el interior quieren dejar en claro que cuando se habla de financiamiento se está tomando en cuenta el nivel primario y el secundario solamente.

Por su parte, tampoco agrada en el interior que, según el proyecto original, mientras las provincias tendrían una obligatoriedad por ley a derivar fondos para este aumentado presupuesto educativo, la Nación contaría con una suerte de plasticidad, al poder manejar su aporte en razón de la pauta de ingresos y gastos anual, cifras que se regulan año a año.

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