19 de diciembre 2002 - 00:00
Solá busca a manzaneras como agentes de propaganda
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En definitiva, el ejército de manzaneras que trajinan Buenos Aires es quizá el mejor equipo propogandístico que tiene el peronismo bonaerense, más inclusive que los punteros y caciquejos locales. Solá lo sabe.
Tanto como identifica los escollos que deberá sortear para lograr su objetivo de convertirse primero en candidato a gobernador del PJ y, luego, imponerse en la elección general prevista para setiembre u octubre del próximo año. Son varias:
c El fantasma duhaldista siempre al acecho. La teoría felipista es que, los ensayos Chiche Duhalde candidata, son sólo gestos para recordarle que no tiene el camino allanado pero que la palabra presidencial de que «Felipe es el mejor candidato» es consistente. Reconocen, sin embargo, que no hay que revisar muchos archivos para detectar que Duhalde se desdice con facilidad espasmódica.
c El caso Aldo Rico, convertido por imperio de la inseguridad, en el candidato preferido. Aunque duplica en intención de voto a Solá, en La Plata confían que es un fenómeno temporal: cuando se defina quién debe administrar, Rico «se cae», especulan.
c La inseguridad sin límite es otra obsesión y va ligada al caso Rico. «No vamos a cambiar el discurso, no vamos a salir a pedir que se meta bala a los delincuentes», como hizo Carlos Ruckauf, con éxito en la campaña electoral del ’9. La apuesta en ese rubro -en La Plata saben que puede estallar, en cualquier momento- es más móviles y más policías.
c La gestión puede complicarse en el último tramo. Por eso, Solá «delegó» el manejo de la provincia en un dueto -Gerardo Otero de Economía y «Toco» González Fernández de Secretaría General- con Ismael Passaglia de Salud, Mariano West de Acción Social y Juan Pablo Cafiero de Seguridad abocados a su área específica. Hay dos medidas específicas al respecto: Solá le ordenó a los ministros salir a vender la gestión porque, se quejó, se «informa mal» y, en paralelo, racionar las medidas de gobierno para sacar mejor rédito a la gestión. En tanto, con el ministro de Gobierno Federico Scarabino se dedicará a su manía capital: permanecer más allá de diciembre de 2003.




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