18 de diciembre 2007 - 00:00
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«Por la Patria y por la memoria del maestro Alfredo Bravo», juró por la tarde, emocionada, en un homenaje al fallecido dirigente socialista que se ganó una ovación en el recinto legislativo y que distrajo al vicegobernador Carlos Bassanetti, quien olvidó cerrar el acto con la frase «y si así no lo hiciera, que la Patria se lo demande», que pronunció minutos más tarde.
La jura y el posterior discurso de Ríos
-quien viajará hoy a la noche a Buenos Aires para acelerar mañana ante el gobierno de Cristina de Kirchner una urgente asistencia con fondos- fueron seguidos con atención por la fundadora del ARI, Elisa Carrió, y el ministro del Interior, Florencio Randazzo. En cambio, el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, finalmente no fue de la partida, esquivando así un incómodo cruce -al menos, de miradas- con la ex candidata presidencial opositora por la Coalición Cívica.
Sin embargo, quien embistió ayer contra Carrió fue Randazzo, al «lamentar» sus declaraciones porque -dijo- «apela permanentemente al agravio y la descalificación del gobierno nacional y de la presidenta elegida por todo el país para llevar adelante el gobierno argentino».
Precisamente, Randazzo expresó su «gran alegría» por la asunción de Ríos, «al tratarse de una mujer». «No nos une un pasado
común, pero sí un futuro común para la Argentina», afirmó, además de adelantar que esta
semana la gobernadora se reunirá con funcionarios nacionales para definir «el acompañamiento a su gestión». En esa línea, halagó los oídos del flamante Ejecutivo fueguino, al asegurar que el gobierno nacional «contribuirá para que la gestión de Ríos sea excelente».
La ex legisladora nacional -rosarina, farmacéutica, de 43 años y 2 hijas- se impuso sorpresivamente en el ballottage fueguino del pasado 24 de junio ante el gobernador Hugo Cóccaro, perdidoso candidato del kirchnerista Frente para la Victoria.
Cóccaro debió irse por la puerta de atrás: en el marco de las urgencias financieras de la isla, debió renunciar el pasado jueves y entregar anticipadamente el poder, cuando el traspaso estaba previsto para el próximo 10 de enero. Todo un símbolo: ayer le trasladó el mando a Ríos y se retiró presuroso, luego de ser increpado por una ex empleada provincial.
«Este gobierno buscará refundar la provincia para hacerla moderna, plural, emprendedora y justa», dijo la gobernadora, además de pronunciarse en contra del clientelismo y los «acuerdos espurios de las corporaciones políticas».
«Queremos un gobierno legal y meritocrático», dijo, anticipando que entre las primeras acciones «urgentes» figurará la presentación a la Legislatura de un proyecto de reforma tributaria y también el impulso de «juicios de responsabilidad» a funcionarios que la precedieron.
Además bregó por «un pacto de civilización» y prometió hablar «siempre con el ácido lenguaje de la verdad» porque «el país nos está mirando». «Observa con atención la nueva experiencia que estará construyendo de a poco esta pequeña provincia, que apostó
a una transformación profunda», recalcó.
La ceremonia contó con la presencia además de, entre otros, el senador socialista Rubén Giustiniani -compañero de fórmula de Carrió en las últimas elecciones-, legisladores nacionales -entre ellos el disidente titular del bloque del ARI Autónomo, Eduardo Macaluse, con elogios hacia Ríos- y la titular del Instituto Nacional contra la Discriminación, María José Lubertino.




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