20 de octubre 2005 - 00:00
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Que los dos conflictos hayan detonado en simultáneo no es casual y promete enlodar el panorama político de cara a los comicios del domingo. Se trata de dos sectores clave (seguridad-producción) para el funcionamiento de las instituciones en una provincia que el propio presidente de la Nación siempre exhibió como modelo de gestión, precisamente porque lo tuvo a él como ejecutor de las políticas. De allí salieron las principales espadas que acompañan a Kirchner en la Casa Rosada, y Acevedo no ha hecho más que dar continuidad a la política kirchnerista.
Así, dos ex hombres de la SIDE -Acevedo y Roque- le toman el pulso a un distrito convulsionado aun cuando la experiencia en materia de inteligencia que acreditan ambos no les permitió anticiparse a los hechos y sofocar cualquier intento de autoacuartelamiento.
El repliegue de los agentes se inició pasadas las 23 del martes en Caleta Olivia, se extendió hacia las principales localidades pasada la cero de ayer y terminó por comprometer la seguridad en toda la provincia: comisarías, bomberos, custodia de organismos públicos, entidades bancarias y vía pública están en jaque. El presidente Kirchner y su incondicional gobernador Acevedo acudieron a la Gendarmería Nacional y la Prefectura para resguardar la calma y bloquearon la telefonía fija en las comisarías. Pero está en riesgo el acto electoral del domingo, considerando que la fuerza contribuye a la custodia de las urnas y vela por un proceso comicial sin sobresaltos.
Santa Cruz prometía, además, convertirse para Kirchner en un espejo donde se reflejaría la preferencia del electorado y el potencial respaldo al Frente para la Victoria.
Gendarmes y prefectos se desplegaban sigilosamente anoche por las calles de Santa Cruz mientras el ministro de Gobierno, Claudio Della Mura, intentaba encarrilar la negociación con los autoacuartelados. Sin embargo, Acevedo estaría próximo a pedir la renuncia de Della Mura y del secretario de Seguridad, Balois Pardo.
Familiares de policías -una resolución interna de la fuerza impide a los agentes protagonizar reclamos- distribuyeron panfletos, encabezaron manifestaciones y en las últimas horas entregaron un petitorio en el que exigen un incremento del salario básico de 90 pesos a 300 o 400 pesos; un adicional por «riesgo profesional» y la reglamentación de uniformes y accesorios.
Con los policías autoacuartelados, la Gendarmería y la Prefectura también recibieron órdenes de custodiar la seguridad en los yacimientos hidrocarburíferos donde desde el miércoles 12 se vive una tensa calma que paraliza por completo la actividad de un sector clave para la economía provincial .




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