20 de octubre 2005 - 00:00

Tensión en Santa Cruz: se autoacuarteló la Policía

El proceso involucra a 350 suboficiales y agentes de la Policía, quienes desde hace una semana reclaman a través de sus familiares un incremento salarial y más partidas para el funcionamiento de la institución. Pero el proceso recrudeció a la cero hora de ayer cuando los efectivos concretaron la amenaza de autoacuartelarse en las comisarías.

El hecho de por sí crítico preocupa al gobernador Sergio Acevedo, quien por estas horas enfrenta otra encrucijada: el sindicato de petroleros de Santa Cruz mantiene paralizada la actividad en los yacimientos y amenaza con endurecer la huelga convocada por tiempo indeterminado. Los trabajadores del sector reclaman una mejora salarial (ver aparte).
Que los dos conflictos hayan detonado en simultáneo no es casual y promete enlodar el panorama político de cara a los comicios del domingo. Se trata de dos sectores clave (seguridad-producción) para el funcionamiento de las instituciones en una provincia que el propio presidente de la Nación siempre exhibió como modelo de gestión, precisamente porque lo tuvo a él como ejecutor de las políticas. De allí salieron las principales espadas que acompañan a Kirchner en la Casa Rosada, y Acevedo no ha hecho más que dar continuidad a la política kirchnerista.

•Rebelión

En su edición del viernes pasado, Ambito Nacional ya daba cuenta de una eventual rebelión policial iniciada hace unos siete días, poco después de que la fuerza sufriera su primer traspié cuando ocurrió un incidente entre un comerciante de Río Gallegos y la custodia presidencial asignada a preservar la seguridad de Máximo Kirchner, el hijo del Presidente. Ese fue el primer sismo.

Entonces Acevedo pidió la renuncia al titular de la fuerza, el comisario mayor Silverio Llamazares, y designó interinamente a su segundo, Héctor Lanesán. En su lugar, asumió ayer el titular de la delegación provincial de la SIDE, Wilfredo Roque. Tras su asunción, prometió «diálogo de puertas abiertas» con los policías.

Roque ya estuvo al frente de la Policía provincial durante la gobernación de Kirchner, y hay quienes sostienen que el malestar de los agentes de la fuerza se engendró en aquella oportunidad.

Así, dos ex hombres de la SIDE -
Acevedo y Roque- le toman el pulso a un distrito convulsionado aun cuando la experiencia en materia de inteligencia que acreditan ambos no les permitió anticiparse a los hechos y sofocar cualquier intento de autoacuartelamiento.

El repliegue de los agentes se inició pasadas las 23 del martes en Caleta Olivia, se extendió hacia las principales localidades pasada la cero de ayer y terminó por comprometer la seguridad en toda la provincia:
comisarías, bomberos, custodia de organismos públicos, entidades bancarias y vía pública están en jaque. El presidente Kirchner y su incondicional gobernador Acevedo acudieron a la Gendarmería Nacional y la Prefectura para resguardar la calma y bloquearon la telefonía fija en las comisarías. Pero está en riesgo el acto electoral del domingo, considerando que la fuerza contribuye a la custodia de las urnas y vela por un proceso comicial sin sobresaltos.

Santa Cruz prometía, además, convertirse para Kirchner en un espejo donde se reflejaría la preferencia del electorado y el potencial respaldo al Frente para la Victoria.

Gendarmes y prefectos se desplegaban sigilosamente anoche por las calles de Santa Cruz mientras el ministro de Gobierno,
Claudio Della Mura, intentaba encarrilar la negociación con los autoacuartelados. Sin embargo, Acevedo estaría próximo a pedir la renuncia de Della Mura y del secretario de Seguridad, Balois Pardo.

Familiares de policías -una resolución interna de la fuerza impide a los agentes protagonizar reclamos- distribuyeron panfletos, encabezaron manifestaciones y en las últimas horas entregaron un petitorio en el que exigen un incremento del salario básico de 90 pesos a 300 o 400 pesos; un adicional por «riesgo profesional» y la reglamentación de uniformes y accesorios.

Con los policías autoacuartelados, la Gendarmería y la Prefectura también
recibieron órdenes de custodiar la seguridad en los yacimientos hidrocarburíferos donde desde el miércoles 12 se vive una tensa calma que paraliza por completo la actividad de un sector clave para la economía provincial .

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