22 de enero 2003 - 00:00

Una delicia a la hora del té

Se trata de los bizcochitos dorados, una de las primeras lecciones que debían aprender las aspirantes a cocineras en el Río de la Plata a principios del ya viejo siglo XX.Para empezar, deben batirse 200 gramos de manteca con 400 gramos de azúcar hasta obtener una suerte de crema. Mientras se sigue batiendo, deben agregarse 5 huevos que tornarán la crema en un producto esponjoso y fácil de manipular.
Llega entonces el momento de incorporar
400 gramos de harina, 3 cucharaditas de anís y 2 cucharaditas de polvo para hornear. Se amasa hasta que la mezcla queda homogénea.
El producto debe destinarse a una manga con boquilla lisa que será la forjadora del tamaño y la forma de los bizcochitos.
Los
bizcochitos dorados se forman sobre una placa enmantecada y enharinada previamente que, una vez colocados los bizcochos, será llevada a horno moderado durante el plazo de 10 a 15 minutos.
Un buen consejo que suele pasar de generación en generación es guardar el producto en latas para que se conserve fresco y no se humedezca.

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