17 de octubre 2008 - 00:00

Unidas por frontera, separadas por reloj

La negativa de siete gobernadores a sumarse al cambio de la hora oficial nacional que regirá desde el domingo, no sólo alterará el mapa horario general, sino que sacudirá el federalismo y la interrelación entre varios distritos. Sucede que, por ejemplo, provincias entrelazadas y dependientes entre sí como Neuquén y Río Negro, y Jujuy y Salta, tendrán horas distintas.
Los efectos serán adversos. Según varios especialistas, el adelantamiento del reloj no sólo altera el comportamiento de los individuos sino que dificulta la cotidianeidad. Esto será, en términos generales, lo que ocurrirá desde el domingo por ejemplo con los vuelos internacionales que lleguen a las provincias cuyo horario sea diferente al que marcan las agujas oficiales de la Argentina. Por este motivo los aeropuertos del interior diseñaban cuál será la estrategia que se desplegará para evitar confusión y trastornos en las operaciones.

 Desafío

Pero el otro gran desafío será el que enfrentarán las provincias unidas entre sí por límites geográficos pero separadas por la hora.
Desde siempre el Alto Valle de Río Negro y el departamento Confluencia de la provincia de Neuquén, incluyendo a su capital, es una unidad económica que funcionó de manera simétrica. Desde siempre, todo ha girado en sincronía administrativa entre ambas provincias, que se romperá este domingo cuando comience a regir la nueva hora oficial en el país. Desde ese momento, el Alto Valle rionegrino y la Confluencia neuquina, estarán unidos por los puentes pero separados por la hora. No es el único caso, entre Salta y Jujuy pasará algo similar. Anoche, la Legislatura jujeña aprobó el proyecto del oficialismo para adherir a la norma nacional, esquivando un debate propuesto por la oposición (con respaldo de algunos sectores del peronismo) para mantener el esquema horario actual. Finalmente primó la decisión del gobernador kirchnerista Walter Barrionuevo, que aseguró que el sistema energético jujeño es diferente al salteño y que para el caso local el cambio de hora representará un verdadero ahorro de energía, a diferencia de los argumentos de su par salteño, el también kirchnerista Juan Manuel Urtubey.
En el caso del sur, el escenario es el siguiente. Los grandes acontecimientos de uno y otro lado del río Neuquén estuvieron siempre muy relacionados entre sí. Este curso de agua que a los pocos kilómetros se une con el Limay para hacer nacer al río Negro, las separa geográficamente pero las une tremendamente, pese a la histórica falta de modernas vías de comunicación: sólo en los últimos años se agregaron dos nuevos puentes al tradicional vial-ferroviario en lo socio-económico, cultural y político. Son unos 300 kilómetros lineales desde Chichinales, en Río Negro, hasta Zapala en Neuquén, unidos geopolíticamente por la vetusta Ruta Nacional 22.
Ese eje geoestratégico es la puerta de entrada y salida de todas las mercancías y todo el tráfico humano y de haciendas que se dirige desde el sur de la provincia de Buenos Aires y norte de la Patagonia -este y centro de Río Negro, más el norte de Chubut-hacia la zona cordillerana y el vecino país de Chile a través de los pasos neuquinos, como el de Pino Hachado.
Esta realidad motivó, por caso, la presentación en la Legislatura neuquina de un proyecto de ley de Hora Oficial, para otorgarle al gobernador Jorge Sapag una herramienta legal para adaptar el reloj en las temporadas de invierno y verano dentro de los parámetros de los husos horarios reales en los que está ubicada la Argentina. La iniciativa fue impulsada por el diputado Horacio Rachid (Bloque Opción Federal).
Colaboró Hugo Morales (agencia Neuquén)

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