9 de diciembre 2025 - 00:00

El modelo de Milei: ¿nuevas ideas o antiguas recetas?

Una mirada sobre las consecuencias del programa económico, entre el retroceso del mercado interno y la dependencia de capitales externos.

Presidente del interbloque de senadores nacionales de Unión por la Patria.

Presidente del interbloque de senadores nacionales de Unión por la Patria.

Desde el 10 de diciembre de 2023, e incluso durante la campaña electoral, el presidente Milei nunca habló de producción, industrialización ni de creación de empleo. Desde ese momento, quedó cristalizada en el país la confrontación de dos modelos político-económicos con visiones diametralmente opuestas. Y, hoy, el jefe del Estado sigue con su falsa prédica de una supuesta libertad para todos, cuando en verdad se dedica a promover una mayor concentración económica, como consecuencia de una brutal transferencia de recursos, vía tarifazos y la demolición de los ingresos, desde los sectores populares hacia los más ricos de la sociedad, así como por medio de indulgencias impositivas para los núcleos más acomodados de los argentinos.

Además, promete un ilusorio aluvión de inversiones, cuando en realidad fomenta la llegada de capitales especulativos que participan un breve tiempo en la bicicleta financiera y se van con ganancias ventajosas, sin correr riesgo alguno. Situación que permite sospechar que, en más de una ocasión, dichos inversores contaron con información privilegiada.

En apenas dos años de gestión, el gobierno nacional sólo puede adjudicarse una mentirosa baja de la inflación, que en verdad se traduce en altas tasas de interés, un dólar pisado a costa de fuga de capitales y más endeudamiento público.

Dependencia externa y riesgos crecientes

Tanto es así que, en lo que va del 2025, la Administración Central tuvo que pedir en dos oportunidades un salvataje financiero al presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, y quedó entonces atada al destino de la errática e impredecible administración norteamericana. Cabe preguntarse qué puede ocurrir con el destino de las argentinas y los argentinos si el jefe de la Casa Blanca cambia de parecer o se ve obligado a modificar su respaldo a su par de la Casa Rosada por cuestiones de la política interna de su país.

Y ahora se anuncia un acuerdo comercial de apertura de ambos mercados entre la Argentina y los Estados Unidos, que parece no tener en cuenta las asimetrías históricas existentes entre las dos economías ni las competencias directas en diferentes sectores como el agro o la agroindustria.

La República Argentina tiene por delante una serie de vencimientos de pago de deuda imposible de afrontar. Y nadie sabe a ciencia cierta de qué manera se conseguirán los recursos necesarios, a menos que se crea que la ayuda del presidente Trump es sin condiciones ni plazos. Nadie explicó hasta ahora qué quiere a cambio ni qué se concederá por el respaldo anunciado.

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Recesión, escándalos y falta de rumbo

La recesión ya llegó y para quedarse. El cierre de pymes, más el aumento del desempleo, y la baja de la recaudación son una clara demostración de los efectos de la caída del poder adquisitivo de los salarios y los haberes jubilatorios, de la baja del consumo y de la apertura indiscriminada de la economía.

Mientras el gobierno, que aún no explicó la intervención del Jefe del Estado en una cripto mega estafa internacional ni sobre el presunto cobro de coimas por sobreprecios en la compra de medicamentos para personas con discapacidad, entre otras enormidades, se centra únicamente en la política monetaria y en tratar de generar condiciones para el ingreso de efímeros capitales especulativos.

Un párrafo aparte merece la pretendida y prometida lucha contra la corrupción. Ya nadie cree que el gobierno vino para combatir prácticas deshonestas. Los casos $Libra y ANDIS son clara muestra de ello. No está de más recordar que el ahora ex director de la ANDIS, Diego Spagnuolo, fue abogado y amigo personal del Jefe del Estado, por lo menos hasta que se desató el escándalo por el cobro de coimas por la compra de medicamentos en la agencia de discapacidad.

Se pueden agregar los nexos con el narcotráfico con el oficialismo: primero del aspirante a renovar su banca como diputado José Luis Espert, quien al inicio negó conocer al ahora extraditado y supuesto narco-empresario Fred Machado, pero luego, ante la contundencia de las pruebas, admitió haber compartido vuelos privados y recibido cientos de miles de dólares de aquel. Precisamente, el empresario patagónico comparte de manera asombrosa abogado con el presidente Milei, cosa que no es un delito pero sí un dato más que llamativo.

No se debe pasar por alto el caso de la diputada y senadora electa rionegrina Lorena Villaverde, de inocultables nexos con Machado y con el narcotráfico, y todavía suenan los ecos de las denuncias por la venta de candidaturas en las listas de La Libertad Avanza y por el desvío de fondos del PAMI para el financiamiento del partido de gobierno.

Milei llega a su segundo año de mandato con una serie de problemas sin resolver, y su visión política económica parece estar atada a la dádiva extranjera o a un golpe de suerte, en lugar de ser producto de una serie de decisiones que apunten a fortalecer la producción y el trabajo argentinos.

Así las cosas, se hace difícil pensar en un país con crecimiento real y efectivo, y en un pueblo con posibilidades de mejorar sus condiciones de vida, cuando se castiga a quienes producen y se premia a quienes especulan, o se favorece a los poderosos en desmedro de los sectores populares.

La Argentina necesita retomar la senda de la producción nacional, del superávit comercial, el crecimiento del consumo y del PBI, pero para ello es necesario resolver el grave problema de la deuda pública, que condiciona el desarrollo soberano del país. Además, debe retomar el camino de la soberanía política, que Milei ya entregó sin vergüenza alguna.

Es necesario remarcarlo: El principal problema que tiene la República Argentina a corto, mediano y largo plazo es la deuda pública, que ahoga las posibilidades de desarrollo nacional. Nuestra gente está angustiada porque no llega a fin de mes y son miles las familias que están endeudadas para poder comer.

Cabe preguntarse por qué vendría alguien a invertir en un mercado interno pequeño y deprimido. De seguir como hasta ahora, las políticas de Milei dejarán un panorama de tierra arrasada, y el próximo gobierno tendrá un desafío complejo para encaminar al país.

Es bueno recordar que cuando finalizó nuestro gobierno en diciembre del 2015, la Argentina estaba desendeudada, el desempleo era de un dígito y el país tomaba sus propias decisiones económicas. Pero a la llegada de Mauricio Macri al poder, todo eso se desmoronó: se volvió al FMI, la deuda llegó a niveles imposibles y aumentó el cierre de pymes.

Desde nuestra óptica Justicialista, ratificamos nuestro compromiso de seguir trabajando por un país autosuficiente e independiente, una Nación socialmente justa y soberana en lo político, integrada a la región. Todo un desafío, cuando está en juego la grandeza de la Patria y el bienestar del pueblo.

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