Hurgan vínculos con nazis

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Un informe encargado por Continental sobre su pasado concluye que el segundo proveedor mundial de la industria automotriz fue un pilar de la “máquina de guerra” de Hitler y usó masivamente trabajadores forzados y hasta prisioneros de campos de concentración.

El antiguo gigante mundial del caucho se une así a una larga lista de empresas alemanas que han intentado mejorar su imagen arrojando luz sobre su relación con el nazismo en los años 1930 y 1940. El caso es “típico y sirve de ejemplo sobre el papel de las empresas en general” durante el periodo del Tercer Reich, explicó el autor del estudio, Paul Erker, profesor de la universidad de Múnich, en rueda de prensa.

En aquel momento Continental desempeñó un papel central en el suministro a la industria de la guerra.

“El estudio muestra en detalle cómo Continental se convirtió en una verdadera columna vertebral de la economía de guerra nacionalsocialista, aprovechando económicamente la política de movilización y de armamento”, reconoce el propio grupo. El estudio se publicará en un libro titulado “Proveedor de la guerra hitleriana”. Es el “capítulo más sombrío de nuestra historia corporativa”, explicó el presidente Elmar Degenhart.

Según el historiador, la empresa recurrió a unos 10.000 trabajadores forzados en sus fábricas, a menudo prisioneros políticos, y no dudó en los últimos años de la guerra en utilizar a los detenidos de los campos de concentración nazis. “Las condiciones de trabajo eran inhumanas” y “muchas personas sufrieron o murieron a causa de Continental”, resume Degenhart. Pone como ejemplo, entre otras atrocidades, el pedido realizado por la empresa (por aquel entonces un gran fabricante de suelas, que el ejército necesitaba para las tropas) al campo de Sachsenhausen para probar los zapatos.

Los detenidos eran obligados a caminar entre 30 y 40 kilómetros al día alrededor del patio central. Los que flaqueaban y caían eran ejecutados por guardias de las SS, según el historiador. Los técnicos de la empresa incluso ordenaron pruebas que consistían en caminatas forzadas en la nieve o sobre el hielo. Algunos de los detenidos caminaron con los zapatos 2.200 km, dijo el estudio.

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