En la parte septentrional de Sicilia, frente al Mar Tirreno, se extiende la provincia de Palermo y su espectacular costa ante los golfos de Carini, Palermo y Términi Imerese. Punto de confluencia de civilizaciones, donde tanto europeos como árabes dejaron importantes huellas.
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Entre los destinos costeros más frecuentados destacan Mondello, la isla delle Femmine, Cefalú y Sferracavallo, un antiguo pueblo marinero que se destaca como destino de los amantes del buceo.
Enfrente se encuentra la isla de Ustica, un escenario surgido a partir de un complejo volcánico desaparecido, que contiene grutas, calas y restos arqueológicos.
El territorio en el que predominan los terrenos montañosos comprende el grupo de las Madonie, desde el Valle del Pollina hasta el del Imera, y una parte de la costa abundante en vegetación y finas arenas.
En el casco antiguo, las miradas se las llevan el majestuoso Palacio de los Normandos, el Palacio Real (y los antiguos mosaicos de su Capilla Palatina), la Iglesia de San Juan de los Ermitaños con sus cinco cúpulas rojas y la Catedral que custodia las tumbas imperiales y reales. No olvidar la Iglesia de San Domenico, uno de los principales monumentos barrocos.
El Parque Regional delle Madonie ofrece vistas espectaculares y una gran variedad de paisajes, que lo convierten en una meta turística muy apreciada a nivel internacional.
Entre los tesoros históricos, sobresalen las ruinas de Solunto y el área arqueológica del Monte Jato. También son muy interesantes las villas del siglo XVIII que dan color al área de Bagheria, entre la cuales se lucen Villa Valguarnera y Villa Palagonia, llamada también la "villa de los monstruos", por sus esculturas de personajes monstruosos.
Antes de la visita, conviene repasar la agenda de las tradicionales celebraciones folclóricas: de esa manera, a la relajante estancia a orillas del mar se se podrá sumar la posibilidad de disfrutar de las delicias gastronómicas.
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