En la Argentina, las pick ups se consolidaron en los últimos años como mucho más que un vehículo de trabajo. En contextos de inflación alta y volatilidad del dólar, modelos como la Toyota Hilux, la Ford Ranger o la Volkswagen Amarok pasaron a ser vistos como una forma de resguardar valor. Pero en 2026, con un escenario económico más previsible, la pregunta vuelve a instalarse: ¿siguen siendo una inversión?
Pick ups como refugio de valor: ¿siguen siendo una inversión en 2026?
En un escenario de mayor estabilidad cambiaria, las camionetas mantienen una ventaja clave frente a autos y SUV: menor depreciación y alta demanda en el mercado usado.
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Las pick ups se mantienen como uno de los segmentos más fuertes del país
Datos de la Cámara del Comercio Automotor (CCA) muestran que las pick ups usadas mantienen una rotación más rápida que otros segmentos, con precios que se sostienen firmes incluso en momentos de menor demanda. A diferencia de los autos compactos o algunos SUV, la depreciación es más lenta, impulsada por su doble uso: trabajo y vida cotidiana.
Comparativa clave: pick up vs SUV vs auto
Si se analiza el comportamiento en dólares, una pick up mediana puede perder entre un 10% y 15% de su valor en los primeros años, mientras que un auto chico puede superar el 20% en el mismo período. En el caso de los SUV, el comportamiento es intermedio, aunque más sensible a cambios en la demanda.
Además, las pick ups cuentan con una ventaja estructural: su demanda productiva. Sectores como el agro, la construcción y la energía —especialmente en regiones como la Patagonia— sostienen un mercado activo incluso en momentos de menor consumo. Sin embargo, los precios contenidos de los usados en términos generales y los gastos de mantenimiento del vehículo, siguen siendo un factor a considerar.
Demanda sostenida y debate económico
En diálogo con Ámbito, uno de los economistas consultados sobre si las camionetas siguen siendo una inversión explicó: “Sí, pero con muchos más matices que en años anteriores. Hoy una pick up sigue siendo un buen resguardo de valor relativo, sobre todo en modelos como Hilux, Ranger o Amarok, que mantienen demanda y reventa. Sin embargo, con más oferta, descuentos, más competencia, más importaciones, menos escasez y menor tensión inflacionaria, dejaron de ser una apuesta segura para ‘ganarle’ al contexto. Hoy sirven más para preservar patrimonio que para hacer una diferencia económica. O sea, si se la necesita por uso, sigue siendo una compra racional, pero sólo como inversión, ya no es tan obvia".
Otra mirada, también recogida por Ámbito, plantea una posición más crítica: “Un auto o una pick up no es un refugio de valor. Podrá haber momentos en que convenga más o menos comprarlo, de acuerdo a su precio relativo y demás, pero el refugio de valor, no. Es un bien que te insume gastos, un bien que se deprecia. Ahora, ¿es momento de comprar? ¿Conviene? ¿Están en buen precio? Esa puede llegar a ser una pregunta válida".
En sintonía, otra de las fuentes consultadas por Ámbito precisó que "en los últimos dos meses con la apreciación del peso y una demanda más débil, los vehículos suben de precio por debajo de la inflación general. Dado que la holgura en el mercado de cambios continuará en los próximos meses manteniendo el tipo de cambio estable con la llegada de la cosecha gruesa y el aumento en las exportaciones energéticas por la suba del precio del petróleo, quizás no sería la mejor alternativa. También siempre hay que considerar los costos de mantenimiento de los vehículos y como está compuesta la cartera de cada inversor".
Más allá de las diferencias, todos coinciden en un punto: el contexto cambió. Las pick ups ya no garantizan una ganancia como en otros momentos, pero siguen siendo uno de los vehículos con mejor comportamiento en términos de reventa y conservación de valor dentro del mercado automotor argentino.




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