17 de noviembre 2001 - 00:00

Aftosa: expectativas por visita de técnicos de UE

Aftosa: expectativas por visita de técnicos de UE
La llegada de la comisión sanitaria de la Unión Europea debe verificar establecimientos ganaderos y frigoríficos así como corroborar la cuestión burocrática.

Esta misión, que provocó un replanteo de acciones y decisiones en materia sanitaria, deja abierto como gran interrogante si ese conjunto de acciones alcanzarán para satisfacer las exigencias europeas.

No obstante, se abre un cono de expectativa sobre el futuro de las exportaciones argentinas, que se cuantifican en u$s 500 millones anuales y que este año se vieron esfumados luego del «escándalo aftosa» que afectó a uno de los sectores con potencial de crecimiento en el país.

El plan de lucha contra la aftosa, que con grandes dificultades, marchas y contramarchas, promesas y olvidos operativos, logró finalmente significativos resultados en el control de la epidemia, ya no parece ser la carta más importante para los europeos.

De hecho, tanto la seguridad de seguimiento y control como la eficiencia burocrática del sistema oficial serían las prioridades de los especialistas comunitarios. Es innegable que los principales países, especialmente los europeos, van a insistir en la aplicación de las normas de trazabilidad, incluida la carne, y las prioridades de esta visita estarían demostrándolo.

Lamentablemente, las urgencias oficiales no se condicen con las posibilidades de los privados.


Auditorías

La suma de 31 entidades vinculadas directamente a la producción de carne, en forma inédita lograron unirse con el fin -no asumido públicamente-de realizar una auditoría a las acciones del servicio sanitario argentino, permitió -al menos en algunos aspectosescuchar voces unificadas.

El pago de la vacuna y de los gastos operativos de la vacunación, la necesidad de los productores de contar con cierta base de liquidez para afrontar dichos compromisos, así como la necesidad de conocer con anticipación los pasos a cumplir para satisfacer los requerimientos de la UE -como el uso de caravanas para sacar los animales de los campos-, fueron sólo algunos de los aspectos más conflictivos entre el sector público y privado durante los últimos cuatro meses.


Por un lado está el SENASA que debe recuperar la credibilidad perdida por el «escándalo aftosa» y su repercusión a nivel internacional; y, por otro, los privados que deben cargar con la responsabilidad del pasado y la necesidad de aggiornarse con velocidad a las exigencias internacionales.

Ambos tienen un objetivo común: la reapertura del mercado europeo de carnes que dará lugar también a la recuperación de destinos como Israel y Chile.

Al menos hasta fin de mes las aguas correrán tranquilas por el ambiente ganadero, pero
el resultado de la misión será determinante para perfilar la nueva relación entre el gobierno y la cadena de la carne.

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