Complicado final en cosecha de girasol
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«La salida de la seca será con tormentas...», vaticinaba cual gurú un experimentado productor de la localidad de General Pico, La Pampa. Fuertes lluvias, mucho viento y alguna granizada hicieron que los lotes que todavía están sin ser cosechados comenzaran a tener serios inconvenientes, como revuelco de plantas, caídas y desgrane de las tortas, volteo de algunas zonas dentro de un mismo terreno, etcétera.
Bien saben los chacareros que el girasol es un grano difícil de almacenar, y en especial en las instalaciones de los campos. Porque al pasar el tiempo, la materia grasa disminuye, reduciéndose también las bonificaciones de calidad que luego pagan los compradores en el momento de la liquidación final.
A pesar de que los valores del girasol en el disponible como en el Mercado a Término de Buenos Aires están muy sostenidos, las ventas son escasas. Los productores se encuentran reteniendo casi todos los granos, sin mayor apuro para concretar ventas. Algunos venden algo de soja como para aprovechar los excelentes precios y saldar algunas deudas, y retienen el girasol, el trigo y el maíz a la espera de mejores precios.
En el caso de los cereales, esperan que la propia demanda interna y externa, al menos sostenga los valores, con buenas posibilidades de que suban. Y en el caso del girasol, esperan que reaccionen los valores más coincidentemente con las continuas y fuertes fluctuaciones que tiene la vedette del mercado mundial de granos: la soja.


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