25 de agosto 2004 - 00:00

Declaran plaga nacional a la Roya de la soja

Los cultivos de soja están acechados por la plaga que avanza desde Brasil. Alerta en Estados Unidos.
Los cultivos de soja están acechados por la plaga que avanza desde Brasil. Alerta en Estados Unidos.
La roya asiática de la soja, la enfermedad que ataca al cultivo más difundido del país y puede llegar a provocar fuertes pérdidas en el volumen final de su producción, fue declarada «plaga de la agricultura» argentina por la Dirección Nacional de Protección Vegetal.

La medida, adoptada por el organismo dependiente del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA), se estableció por disposición 13/04 publicada en el Boletín Oficial.

La nueva norma declara «plaga de la agricultura a phakospora pachyrhizi, agente causal de la enfermedad roya asiática de la soja» y obliga a productores y fitopatólogos a «denunciar la sintomatología sospechosa» de la enfermedad.

• Denuncias

Las denuncias serán centralizadas por el Sistema Nacional Argentino de Vigilancia y Monitoreo (Sinavimo) encargado de observar la evolución de la enfermedad en los cultivos.

«La declaración de plaga forma parte del Programa Nacional de Roya de la Soja y no significa un agravamiento de la enfermedad. Simplemente, es un instrumento normativo para mejorar la tarea preventiva», explicó a Viviana Blanco, de la Dirección de Agricultura de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, pesca y Alimentos (SAGPyA).

La roya de la soja es producida por un hongo y se caracteriza como una enfermedad « clima dependiente» pues su propagación depende de las condiciones de «temperatura y humedad».

Un comunicado del SENASA recordó, ayer por tarde, que la roya fue «detectada por primera vez en la Argentina en 2002 en un lote experimental ubicado en la localidad de Leandro N. Alem, provincia de Misiones, región nordeste del país».

Dos años después, la enfermedad se registró «en lotes ubicados en las provincias de Chaco, Entre Ríos, Misiones, Corrientes, Santa Fe, Formosa, Santiago del Estero, Salta, Tucumán y Catamarca».
El organismo sanitario indicó que la roya «presenta un potencial destructivo y es de muy fácil dispersión por medio del viento provocando, en un tiempo breve, severos daños económicos en los cultivos».

Asimismo, señala que «una vez oficializadas las denuncias de detección y determinada la presencia de la plaga, los técnicos del SENASA recomendarán el manejo, control y/o eliminación del patógeno».

Por su parte,
Earle Gastaldi, de Bayer, una de las empresas proveedoras de fungicida para combatir la enfermedad, manifestó su apoyo a la resolución oficial como «alternativa efectiva para sistematizar la información y el monitoreo imprescindible para conocer mejor el comportamiento de la enfermedad en el país y reducir la incertidumbre». El especialista indicó que «actualmente hay medios adecuados para atacar la roya, pero es necesario tener más información para el ordenamiento logístico» de la distribución de los fungicidas, algunos de los cuales se producen en el país y otros se importan de Alemania y Brasil.

En la misma dirección,
Fredy Mariscal de BASF, otra empresa que comercializa fungicidas en el mercado local, ponderó la necesidad de contar «con datos ciertos sobre la evolución de la enfermedad» a fin de que los productores cuenten «en tiempo y forma» con los agroquímicos.

«La roya es una de las enfermedades de fin de ciclo capaz de provocar serios daños a los cultivos. Ya se manifestó con virulencia en Brasil, Bolivia y Paraguay, y está ingresando en Uruguay y también se detectó en Colombia»,
dijo Mariscal al indicar que la «plaga llegó para quedarse».

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