12 de enero 2001 - 00:00

Desde la tranquera

Situación climática

El último trimestre del año 2000 ha mostrado un comportamiento inestable en cuanto a los factores climáticos imperantes en la zona.

Se inició muy lluvioso, superando sensiblemente el promedio histórico, lo que permitió vislumbrar una excelente cosecha, ya que el estado de los cultivos era óptimo.


Pero desde principios de noviembre, el faltante de lluvia fue total, lo que provocó un atraso en la floración de los cultivos y por consiguiente una merma de producción respecto del potencial observado en octubre, que era muy superior a lo normal.


La tan ansiada lluvia se hizo presente recién los primeros días del mes de enero, pero acompañada por fuertes vientos y granizo, que en algunos casos afectaron los sembrados.


Otro factor climático que influyó de forma significativa fue la temperatura, pues ésta se presentó de forma inestable, ya que hubo zonas que fueron afectadas por heladas tardías, cuyos daños se aprecian recién ahora, al levantar la cosecha.


A su vez, se registraron temperaturas más altas que la media durante diciembre.


Situación productiva

Cuando se lleva recolectado aproximadamente 50 por ciento de los cultivos se puede hablar de una cosecha de trigo mucho mejor de lo que se esperaba, ya que a pesar de que el cultivo se había desarrollado en 70 por ciento con condiciones climáticas óptimas, en la última parte, que es en la de llenado de grano, hubo heladas, faltó el agua y luego se registraron muy altas temperaturas.

Hay rindes promedio de 3.500 a 4.500 kg, que hace unos años que no se veían. En cuanto a la calidad industrial, es inferior a la media. Esto se debe a los excesos de agua producidos en el otoño, que lavaron el nitrógeno del suelo y si le sumamos el gran desarrollo de cantidad de plantas y la reducción en la utilización de fertilizante, debido a la situación económica del productor, nos da como resultado un trigo con bajo nivel de proteína y gluten.


También se observaron excelentes rindes en la cosecha de cebada, aunque con algunos problemas de calidad (calibre, proteína), lo que hace complicada su comercialización.


En cuanto a la gruesa, la situación no es tan favorable ya que las lluvias llegaron un poco tarde como para evitar una merma en el rendimiento de maíz y girasol. Habrá que evaluar los da-ños provocados por granizo en algunas zonas.


Situación económica

Si tomamos en cuenta los ciclos anteriores, se observa una mejoría en el nivel económico, ya que tenemos una diferencia en el precio de trigo de más de 30 u$s/t con respecto al año pasado, y un rendimiento promedio mayor.

Esto es de suma importancia ya que el productor va a sentir un sensible incremento en sus ingresos a la hora de comercializar su producción, lo que le permitirá afrontar con más optimismo todos los gastos y deudas que, por distintas situaciones, ha generado a lo largo de estos últimos años.


No obstante, dado lo incierto de la situación de la cosecha gruesa, el trigo deberá ser un ahorro para cualquier merma de dicha producción.


Perspectiva

Si el tiempo se mantiene estable, se estima que la cosecha fina va a terminar dentro de los mismos parámetros actuales, dejando más que satisfechos a los productores de la región.


La gruesa, en cambio, despierta una gran incertidumbre debido al estado actual de los cultivos, aunque con mayor optimismo que hace 15 días, debido a las precipitaciones que se produjeron en forma generalizada.