El Gobierno lanzó medidas por la sequía, pero para los ruralistas son "insuficientes"
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Eduardo Buzzi, presidente de la Federación Agraria Argentina.
Según la Mesa de Enlace, en 2008 se perdieron 7,5 millones de toneladas de trigo y maíz, 12 millones de toneladas de soja y casi 900 mil cabezas de ganado por muerte, a lo que se suma el bajo rinde por el peso de los animales que no tienen agua ni pasto para consumir.
El secretario de Agricultura, Carlos Cheppi, señaló que la falta de infraestructura es el principal factor no climático que arremete contra la producción en el país y reconoció "demoras" en las gestiones de asistencia por el recambio de ministros en el Gobierno.
Indicó que "hay que plantear obras" y señaló que se están proyectando acueductos para el norte de Santa Fe, el este de Chaco y oeste de Santiago del Estero, a través del Programa de Servicios Agrícolas Provinciales (Prosap).
Según ese programa, que se financia con fondos del Banco Interamericano de Desarrollo y tiene previsto una inversión de 267 millones de dólares, hay 50 proyectos en ejecución y otros 43 en formulación para el desarrollo productivo.
"La clave de la problemática, además de la escasez de lluvias, es la falta de infraestructura", aseveró Cheppi, aclarando que en épocas normales de precipitaciones también hay inconvenientes con el agua y reconociendo los reclamos del campo.
En tanto, entre las entidades agropecuarias (Confederaciones Rurales, Sociedad Rural, Coninagro, Carbap, y la Federación Agraria) reinó un clima de decepción por las medidas y escepticismo respecto del impacto que estas puedan provocar en el sector.
Con la sequía y la caída de los precios internacionales por la crisis mundial como estandartes obligados de los reclamos, la dirigencia del campo señaló que los créditos para comprar maquinarias "no servirán más que a los grandes pooles de siembra".
Indicaron que los sectores productivos toman créditos en momento de expansión de sus actividades y no en situaciones como la actual de fuerte contracción económica por la marcada disminución de la producción.
Los interrogantes fueron colocados en qué medidas debería tomar el Gobierno para asistir al sector que reclama la eliminación de retenciones, previsibilidad en los mercados -con precios sostenidos- y subsidios para contrarrestar las pérdidas.
Cheppi dijo que se están analizando, junto a técnicos del INTA y otros expertos de Agricultura, cada una de las situaciones y los pedidos que son "muy variados porque las condiciones en cada rama agroganadera son distintas".
El foco oficial estaría puesto ahora en la posibilidad de declarar la emergencia agropecuaria nacional, tomando como base que los gobiernos santiagueño, santafesino, chaqueños la declararon en el comienzo de año y hoy lo hicieron el bonaerense y entrerriano.
Además, a pesar de la crítica situación, la relación entre el Gobierno y las entidades agropecuarias sigue con cortocircuitos lo cual se reflejó en el acto de hoy donde no estuvieron por no ser invitadas.


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