En 1986, cuando Antonio de Michelis empezó a trabajar en la Comarca Andina del Paralelo 42º, la producción de frutas finas se desarrollaba de manera artesanal, con escasa tecnología y sin coordinación eficiente entre los productores. Las prácticas no habían variado, casi, desde los años '70, cuando se inició la actividad en forma masiva. Hoy, «y a pesar de los vaivenes de la economía argentina», puede concluir que el sector ha adquirido «mirada empresarial», requisito excluyente para la prosperidad del rubro en el contexto de competencia contemporáneo. «Uno de los pilares de este salto fue el asesoramiento técnico que distintas entidades fueron aportando a lo largo de estos años», considera el ingeniero De Michelis, uno de los actores en este plan de capacitación como miembro de la Corporación de Fomento de Chubut (CORFO), organismo provincial promotor de la producción. «Las frutas y los productos como dulces y jaleas hoy son de mucha mejor calidad», afirma, realidad consecuente con las exigencias del mercado, sobre todo, el inter-nacional. Los productos de exportación deben adecuarse a exigentes normas sanitarias (e, incluso, antiterroristas) como la Eurogap de la Unión Europea o FDA de Estados Unidos.
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En este sentido, se promueve desde CORFO la implementación de las Buenas Prácticas Agrícolas y de Manufacturas, reglamentos que cada establecimiento deberá elaborar con valor de contrato sobre sus productos. «Cada empresa presentará su manual de Buenas Prácticas -explica De Michelis-y se hará responsable ante sus compradores del compromiso de calidad que se asuma.» Los productores de la miel ya cuentan con su manual. La buena calidad de las frambuesas, frutillas, boysemberries, cerezas y otras frutas finas que se producen en la Comarca parece reunir las condiciones para que se dé paso a esta sistematización. «Una prueba de que los productos locales son buenos es el hecho de que se están exportando», apunta el ingeniero de CORFO.
También se destaca el crecimiento de la producción orgánica, es decir, aquella cuyos laboreos no incluyen fertilizantes químicos ni plaguicidas. Si bien en nuestro país los productos orgánicos no gozan aún de reconocimiento generalizado, resulta moneda corriente entre las preferencias de los consumidores europeos y estadounidenses.
«Se calcula que la agricultura orgánica implica entre 15% y 20% extra de costos, pero, como contrapartida, otorga mayores posibilidades de apertura al mercado internacional», comenta De Michelis, quien participará de la 5ª edición de las Jornadas Regionales de Frutas Finas los días 25, 26 y 27 de octubre en la localidad de El Hoyo, noroeste de Chubut. Para informes o inscripciones, comunicarse con la Cooperativa Paralelo 42º al teléfono 02944 471030 o a la dirección de correo electrónico [email protected].
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