Rechazan pagar más de 1% por tonelada en regalías
El 14 de diciembre la Secretaría de Agricultura firmaría, según prometió Miguel Campos, un nuevo sistema de pago por las patentes de las semillas: trigo y soja. Hay mucha discusión y posiciones encontradas. Durante los últimos meses las propuestas han mutado desde la producción y desde los semilleros. Las posiciones nunca se presentaron por escrito aunque hubo muchas versiones. Una de las entidades que representan a productores agropecuarios -Coninagro- salió ayer a presentar su posición. En una declaración manifestó que no aceptará «castigar al productor». Seguramente hasta su definición, se presentarán las restantes posturas. Por ahora, reproducimos la recibida ayer.
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El conflicto se centraliza hoy en cómo se debe abonar esa tecnología. En la reunión del día 24 de noviembre, donde estuvieron presentes el secretario de Agricultura, los semilleristas y las entidades de la producción acordaron, a excepción de Coninagro, que el canon tecnológico debía abonarse con la bolsa certificada y por la reserva de semilla de propia producción.
Por estas razones, la propuesta que compartimos es la que impone el pago de la tecnología en iguales condiciones que la sostenida por el resto, pero que, muy lejos de sancionar al productor, le otorga opciones para cancelar la que guardó para uso propio. En tal caso, puede: 1) declarar la semilla que utilizó y pagar el canon en el momento de la siembra; o 2) pagar en el momento que venda el grano producido.
El uso propio gratuito acotado y la disminución del plazo de la vida útil de la tecnología conforman puntos de coincidencia con el resto de las representaciones. Pero no podemos compartir que se castigue al productor por querer pagar en el grano y quitarle la posibilidad de elegir. La opción es justa. La multa es, al menos, injustificada.
La alternativa dará al productor la posibilidad de un alivio financiero, si lo necesita, y ayudará a que se pague tecnología sobre un porcentaje muy elevado de la producción, quedando fuera únicamente lo que nunca entra en el mercado formal y cuya mitigación e eliminación es un rol indelegable del Estado.
Asimismo, aplicar una multa elevada al que no pagó el canon en la semilla sería convalidar indirectamente la propuesta exageradamente alta de los obtentores que pretenden cobrar el 4% del valor del grano.
El fin que se persigue con este sistema es retribuir el paquete tecnológico que posee la semilla. No se debería utilizar esta herramienta para estimular la compra de semilla certificada y eliminar la bolsa blanca porque cambiaríamos el objetivo que se busca. El incentivo a la compra de semilla certificada lo deberán dar los obtentores incorporando año a año más tecnología en la nuevas variedades, logrando, de esa manera, que el productor guarde menos semilla para uso propio.
Nos queda pendiente consensuar con los obtentores la alícuota a abonar en la primera venta del grano por el «uso propio oneroso». Hemos sostenido y mantenemos nuestra posición que ese canon no puede superar el 1% para este caso y ser inferior para el supuesto de abonarse en el momento de la siembra. Pretender mayor porcentaje sería injustificado y excesivo para el productor.
Debemos ser muy cuidadosos en esta discusión e intentar el acuerdo. Si se regula e impone una cuota no aceptada por los proveedores de los eventos, podrían ellos salirse del sistema e insistir en querer cobrar el evento tecnológico a los exportadores, afectando así el precio pizarra, tal como pretendieron hacerlo en el mes de setiembre. Quedaría instaurado, de esa forma, un pago por el germoplasma en la semilla (bolsa certificada) y el evento en la comercialización del grano (preexportación).


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