22 de septiembre 2004 - 00:00

Se espera un repunte en producción de lino local

La producción de lino, que se concentra en Entre Ríos, comienza a repuntar al ritmo de mejores perspectivas.
La producción de lino, que se concentra en Entre Ríos, comienza a repuntar al ritmo de mejores perspectivas.
Como es de público conocimiento, especialmente en el ámbito agropecuario, nuestro país fue uno de los principales productores de lino del mundo; llegó en la década del '30 a tener una superficie de 3.000.000 de hectáreas con este cultivo. En esa época, sus principales usos eran de carácter industrial, tanto en aceite para pinturas como en fibra textil. Con el desarrollo de aceites industriales sintéticos de origen mineral y la sustitución de las fibras de lino por las de algodón u otros orígenes también sintéticos, el cultivo fue desapareciendo en el mundo y, obviamente, en nuestro país. Llega hoy a cubrir sólo 25.000 hectáreas, 70% de las cuales se ubica en la provincia de Entre Ríos; y el resto, en el sur de la provincia de Buenos Aires y norte de Santa fe.

Sin embargo, en los últimos años y debido a investigaciones realizadas en los países desarrollados, especialmente Canadá, se han puesto en evidencia los beneficios que este cultivo produce para la salud humana. Según el Flax Council of Canadá, las semillas de lino agregan sabor y nutrición a muchos alimentos, como panes, galletas y ensaladas. Además, su aceite contiene ácidos grasos omega 3, los cuales protegen contra las enfermedades del corazón y derrames cerebrales. Por otra parte, las semillas integran las raciones suministradas a las aves ponedoras, que dan por resultado huevos enriquecidos de omega 3, con los beneficios ya explicitados anteriormente para el ser humano.

Cabe recordar que las semillas de lino contienen 41% de aceite y 20% de proteínas. Pero lo más significativo es que la mayor parte de ese aceite está formada por ácidos grasos poliinsaturados, especialmente el ácido alfa linolénico, es decir, lo que se conoce comúnmente como omega 3.
También contiene, pero en menor proporción, el ácido linolénico, conocido como omega 6. Expertos en nutrición consideran esenciales a estos dos ácidos grasos, debido a que nuestro cuerpo no puede producirlos de cualquier otra substancia y debe formar parte de nuestra dieta diaria. Otras semillas, tales como las de maíz, girasol y maní, contienen ácido graso omega 6, pero solamente las semillas de lino tienen una alta proporción de omega 3, con todos los beneficios ya señalados para nuestra salud, a los cuales se agregan estudios en desarrollo, los que están dirigidos a prevenir el cáncer de seno femenino.

• Proveedores

Dada esta situación, es importante señalar que en los últimos años la semilla de lino ha comenzado a ser demandada por varios países, especialmente Bélgica, Alemania, Holanda, EE.UU., Japón, Reino Unido y Egipto. El principal país proveedor de esta demanda, la cual se encuentra en expansión, es Canadá, que concentra 93% de ésta.

El área sembrada en el mundo todavía es reducida, alcanza 3.300.000 hectáreas; la India es el país con mayor superficie, es decir, 770.000 ha (23%) y le siguen en orden de importancia Canadá y China. Estos tres países cubren 66% del área total sembrada.
La producción mundial es de 2.500.000 toneladas, con un rendimiento promedio de 757 kg/ha. El principal productor es Canadá con 850.000 t (34%), y le siguen China, India y EE.UU.

La Argentina
produce 22.000 t, con una productividad media de 880 kg/ha.

La conclusión que surge de este panorama es que los avances en investigación, con las nuevas aplicaciones para usos alimentarios de alta calidad, han abierto innumerables posibilidades de mercado para este cultivo en el mundo, y la Argentina, con la experiencia adquirida a través de muchas décadas y sus excelentes condiciones ecológicas, puede volver a posicionarse como uno de los principales productores. Ese es el desafío que todos los actores del sector agropecuario debemos estar dispuestos a enfrentar, y no cabe duda de que podemos lograrlo en un futuro no muy lejano.

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