30 de octubre 2002 - 00:00

Trigo: el clima complica la calidad y el volumen

Mientras avanza la cosecha de trigo, crece la preocupación sobre su volumen y calidad. La falta de agua durante agosto y setiembre en el noroeste y el nordeste del país ha afectado los rendimientos. En zonas de Córdoba, la falta de humedad hace temer por la productividad media de los cultivos.

En cambio, la información que suministra la Bolsa de Cereales, que en general coincide con la que brinda posteriormente la Secretaría de Agricultura, indica que en zonas de Santa Fe, Entre Ríos y norte de Buenos Aires el exceso de humedad mantiene elevado el riesgo sanitario por la aparición de fusarium en lotes en floración, lo que podría malograr la condición del cultivo hasta el momento calificada como de buena a muy buena, especialmente en los lotes que tuvieron fertilización. También en la zona Mar y Sierras existe temor por el desarrollo de los cultivos debido a las bajas temperaturas, el exceso de humedad, la baja radiación y la septoriosis.

En síntesis, el escenario climático en que está evolucionando la cosecha triguera argentina está complicando el volumen a lograr y su calidad. Hoy podemos pensar en una cosecha de 13 a 13,5 millones de toneladas, menos que los 14 estimados originalmente y que los 15,5 del período anterior. Un volumen como el señalado permitiría disponer de 9 millones de toneladas para la exportación, de las cuales un mínimo de 6 millones tendría como destino Brasil y el resto se podría ubicar fácilmente en el mercado mundial en países como Irak, Irán y Perú, entre otros.

Hasta el presente, el sector exportador lleva declaradas ventas al exterior por 1,9 millón de toneladas, cuando a igual fecha del año pasado superaban las 3,4 millones de toneladas.
Esta situación tiene que ver con lo que ocurre en el mercado interno, en donde los productores se muestran sumamente «prudentes» para desprenderse de la mercadería mediante operaciones de venta anticipada. Hasta el presente, este tipo de operaciones involucran a 1,1 millón de toneladas, cuando a igual fecha del año anterior superaban los 3,1 millones de toneladas. Los exportadores no quieren asumir compromisos mayores con el exterior en tanto no vean asegurado su abastecimiento interno.

El mercado mundial de trigo está prácticamente definido, con fracasos productivos en Canadá, Australia y Estados Unidos
, proveedores de trigo de calidad, sólo en parte compensados por las mayores cosechas de la Unión Europea y la ex URSS, lo cual no alcanza para evitar que se registre una de las situaciones de oferta y demanda mundial más ajustada en la historia del cereal, como puede observarse en el cuadro.

Por quinto año consecutivo, el nivel de producción es inferior al de consumo.

Al finalizar el ciclo 2002/ 2003, el mundo tendrá stocks para alrededor de 80 días de consumo, cuando históricamente nunca había bajado de los 100 días. La recuperación de los precios es la lógica consecuencia de la situación descripta. Al iniciarse la siembra del cereal en nuestro país, el trigo enero 2003 se negociaba a u$s 80 por t. Actualmente es posible conseguir u$s 125 para la misma posición, 56% de aumento en dólares. Similar comportamiento tuvieron los precios internacionales, tomando como referencia al valor Golfo de México.

Hay que tener presente que los u$s 125 por t que se obtienen por el trigo enero 2003 implican alrededor de u$s 155 por t, ya que tienen descontados 20% de retenciones que el «socio» Estado se está llevando por cada tonelada de trigo que se exporta.

El productor argentino se siente «fortalecido». Los resultados de la forma en que comercializó su cosecha durante 2002 parece darle la razón.
La utilización del silo bolsa le permitió trabajar «cómodamente» para volcar su producción al mercado y la suba de precios del mercado internacional contribuyó decididamente al éxito de esta actitud.

¿Es posible esperar subas adicionales en la cotización del cereal para enero? El comportamiento del precio de las últimas semanas estaría negando esta posibilidad.

Para aquel productor que necesariamente necesite desprenderse de la mercadería en enero, tomar valores del orden de los u$s 120/125 es una buena alternativa.

Quienes estén en condiciones (la gran mayoría) de seguir con el trigo hasta marzo/ abril, probablemente obtengan una mayor rentabilidad.
No obstante, los interrogantes internos son muchos y su incidencia sobre los precios del cereal puede ser determinante.

• Retenciones

Un cambio en las retenciones o en su modalidad de liquidación puede «dar por tierra» con este escenario favorable para los precios.

Una excesiva retención que impida una colocación fluida con el exterior también. Pero tampoco debemos olvidar que a partir de mayo, el mercado mundial empieza a «funcionar» sobre la base de las perspectivas de una nueva cosecha en el Hemisferio Norte, y la actual coyuntura favorable de precios habrá de tentar a todos para una mayor producción triguera.

La prudencia en la comercialización del cereal sigue siendo el mejor consejo; sin embargo, prudencia no necesariamente implica esperar hasta último momento para vender, sino ir aprovechando las posibilidades que el mercado va ofreciendo en cada momento.

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