24 de julio 2003 - 00:00

Trigo seguiría firme en el mundo, no en el país

Trigo seguiría firme en el mundo, no en el país
Los precios del trigo a nivel mundial están mostrando una comparativa firmeza en su comportamiento y éste pareciera no tener posibilidades de revertirse a excepción del momento en que EE.UU. vuelque su mayor cosecha al mercado. No obstante todo parece indicar que complicaciones adicionales a las ya conocidas, y que parecen probables en las cosechas de Australia, la Unión Europea y la Argentina traerían mayor inquietud a este mercado favoreciendo el comportamiento de los precios internacionales.

Si bien la Argentina dedica 70% de su cosecha al mercado mundial y como hemos visto este presenta un panorama alentador para los precios internacionales son necesarias algunas consideraciones particulares para nuestro país: como es sabido el principal cliente de la Argentina es Brasil. Este país grava los ingresos del trigo desde fuera de la Argentina con 10,5% de arancel y entre 3 y 4 dólares de impuesto a la Marina Mercante. De esta manera la Argentina consigue un precio mejor que el que surge de la paridad internacional y a la vez se limita el ingreso de trigo de otro origen. Sin embargo, la presión del lobby molinero brasileño para que esta preferencia se elimine es cada vez mayor, por supuesto apoyado por EE.UU y Canadá que podrían ingresar libremente al mercado brasileño. Para ello los brasileños están utilizando como argumento de peso la cuestión de la calidad y este año en particular, la reticencia de los productores argentinos a vender el trigo a precios internacionales. Como ejemplo, hoy el trigo argentino ingresa a los molinos brasileños a 168 dólares por tonelada. El trigo estadounidense de similar calidad ingresa a 161 dólares por tonelada y el de mejor calidad a 167. De hecho en las últimas semanas, y ante la inestabilidad de la provisión argentina Brasil esta comprando crecientes volúmenes en EE.UU. Tener en cuenta a partir de la nueva cosecha las disponibilidades de EE.UU y Canadá serán mayores.

• Valores

El precio FOB actual del trigo argentino está en 156 dólares por tonelada, mientras que en el mercado interno se paga alrededor de 124 dólares por tonelada (la paridad está en 115 dólares). El precio FOB para embarque enero está en 136 dólares por tonelada, arancel Brasil mediante, con lo cual la paridad interna se ubica en 106 dólares por tonelada. Los 124 dólares actuales son equivalentes a 150 dólares por tonelada si no existieran las retenciones y los 106 dólares a cosecha equivalen a 130 dólares por tonelada en plena cosecha. Si Brasil eliminara el arancel el precio interno en cosecha debiera estar entre 90 y 95 dólares equivalentes a alrededor de 110/115 sin retenciones.

Sin embargo, parece poco probable que ello vaya a ocurrir.

No obstante tampoco puede obviarse que Brasil tendría casi un millón de toneladas más de cosecha y la Argentina, al ritmo de ventas que está teniendo es posible que se quede con un stock superior al millón de toneladas que se sumaría a una cosecha mayor.
De esta manera parece casi irreversible que la Argentina contará con una mayor oferta de trigo y tendrá una menor demanda potencial de su principal comprador. Por esta razón se deberán buscar mercados alternativos a los cuales no se podrá ingresar a los precios que se está vendiendo a Brasil. Este año se perdieron los mercados de Irak e Irán que eran dos fuertes demandantes de trigo argentino.

Es por ello que si bien no debe descartarse que a nivel mundial los precios del trigo se mantengan firmes e inclusive puedan ser superiores en promedio a 2002/2003, los precios internos en dólares podrán ser inferiores, tipo de cambio mediante, a los logrados este año.

• Definición

A nivel mundial la producción triguera tiene un mayor grado de definición en comparación con los demás granos por cuanto 80% de la misma se encuentra prácticamente definida por y en los países del Hemisferio Norte (Europa, Canadá, EE.UU.). Es por ello que los datos que ya se conocen deben tomarsecon alto grado de aproximación a la realidad quedando pendiente lo que vaya a ocurrir con Australia y la Argentina.

Los datos que el
USDA ha dado a conocer muestran que la producción mundial será la menor de los últimos ocho años con 560,3 millones de toneladas, concretándose de esta manera la sexta baja anual consecutiva en el volumen de la cosecha mundial. En 2002/2003 se produjeron 563,8 millones de toneladas y el récord se alcanzó en 1997/'98 con 610 millones de toneladas. El consumo mundial estaría en su segundo nivel histórico con algo más de 584 millones de toneladas, siendo inferior en 12 millones de toneladas al récord de 596,9 millones de toneladas que se alcanzara en el ciclo previo.

La concreción de las cifras antes señaladas llevaría los stocks mundiales al concluir el período al nivel más bajo de los últimos quince años con 140 millones de toneladas, 24 millones menos que los del comienzo de la temporada y 63 millones menos que el récord de 1999/ 2000 en que se superaron los 200 millones de toneladas. La relación stock/consumo caería a 24%, siendo la menor desde 1975/'76. El guarismo anterior fue del 27,5% y el promedio del pasado quinquenio superó el 33%.

Debido a menores importaciones estimadas para los países consumidores se estima una caída de 10 millones de toneladas en el comercio mundial. Sin embargo, del análisis de las cifras que siguen debe tomarse esta estimación con mucha prudencia, por cuanto la misma puede no corresponderse con la realidad futura.

Es importante destacar que se espera una fuerte recuperación de la cosecha de
EE.UU. que retomaría niveles de fines de la década pasada con casi 63 millones de toneladas, luego del fracaso 2002/2003 en que sólo logró 44 millones de toneladas. Una situación similar se registraría en Canadá con una producción estimada en 25 millones de toneladas por sobre los 15 del año anterior. La Unión Europea, en cambio, caería a 99,5 millones de toneladas desde los 103,5 del año anterior, no descartándose que todavía este volumen pueda sufrir un recorte mayor. Para Australia también se especula con una recuperación de la cosecha, luego de la prolongada sequía que malogró el cultivo el año anterior. Se pasaría de 9,4 a 23 millones de toneladas. Sin embargo, fuentes australianas indican que difícilmente se logren los 23 millones que estima el USDA ya que los efectos de la sequía aún son notorios en varias regiones.

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