Turismo rural aseguraría fuertes ingresos al campo
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Durante los últimos años el turismo permitió el mantenimiento de chacras en la provincia de Buenos Aires
De hecho, durante los últimos años el turismo rural permitió el mantenimiento de chacras en la provincia de Buenos Aires y facilitó el desarrollo de estancias históricas amenazadas por la reestructuración que impone, con el paso de los años, la distribución de la tierra.
Desde el Estado comenzó a trabajarse en la actividad desde el '93 aunque recién en el '94 el INTA elaboró un proyecto que fue declarado de interés nacional por el Senado de la Nación. En el '96 se comenzó a determinar las viabilidad de las rutas gastronómicas que buenos beneficios generó en los campos franceses (con las rutas, por caso, del queso y del champagne).
Alimentos
El Proyecto Rutas Alimentarias evaluó que luego de la coordinación de la calidad de los alimentos argentinos podría desarrollarse las denominaciones de origen o indicaciones geográficas como base para la promoción.
«Ën una economía de escala el turismo no tiene que ver con el tamaño de la explotación pero es central que los proyectos tengan una mirada agropecuaria. Si 5% de los productores del país se dedicaran al agroturismo el crecimiento del sector agropecuario sería explosivo», indica Ernesto Barrera, coordinador del Programa de Turismo Rural, de la Secretaría de Agricultura (SAGPyA).
La región patagónica participó del proyecto piloto que determinó la creación del programa actual: En Santa Cruz, el turismo rural factura 10% del ingreso que se genera por la venta de lana. En la Patagonia la falta de escala afecta las fincas del Alto Valle, las que no logran un tamaño adecuado para mantener la rentabilidad, al menos en el sector frutícola, pero algunas de ellas lograron triplicar su TIR (Tasa Interna de Retorno).
El desarrollo del turismo rural cuenta también con objetivos secundarios pero de relevancia para un país como la creación de empleo y fomento del arraigo rural, mayor protagonismo de la familia en las actividades del campo, revalorización del patrimonio cultural y una mejora en el mercado productivo con la agregación de valor en economías regionales.
Si la idea resulta exitosa, la explosión de oferta generaría -suponen los conocedores del tema-un shock de demanda que permitiría reactivar zonas hoy marginales para la producción. El objetivo es arrastrar el desarrollo de restoranes y negocios de servicios vinculados a la actividad turística. Si bien el proyecto oficial presentado se basó en el know how patagónico -lo que provocó cierto malestar entre los representantes de esa región-las provincias deberían ahora adherir voluntariamente a la propuesta y comenzar a desarrollar planes paralelos adecuando la oferta a las necesidades de cada zona.


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