Opiniones

Cerrando la grieta económica: hacia el desarrollo con equidad

Se habla mucho de la grieta política. Pero poco se ha discutido sobre la grieta económica.

Se habla mucho de la grieta política. Pero poco se ha discutido sobre la grieta económica. Grieta que ha generado lo que Marcelo Diamand describió como “péndulo argentino” que impidió la consolidación de un proyecto nacional que asegure progreso y bienestar al conjunto de la sociedad argentina.

Es absolutamente necesario reflexionar sobre virtudes y defectos de los distintos procesos históricos, para mantener lo bueno, cambiar lo que se hizo mal y hacer lo que faltó. Lo sostengo desde el rescate de mucho de lo que se hizo en 2003-2015, habiendo advertido en 2015 lo que iba a suceder con las políticas de Cambiemos y con el deseo que el gobierno de Alberto Fernández concrete las mejores políticas para nuestro pueblo.

En lugar de priorizar enfrentamientos estériles que anulan el pensamiento crítico y el pragmatismo, es vital encontrar una síntesis de distintas visiones y aplicarlo a nuestra realidad concreta, teniendo en cuenta las oportunidades y restricciones del contexto global y local.

Por supuesto que no es posible regresar a ningún pasado. La geopolítica es distinta, la estructura económica también, además de los cambios productivos, sociales, tecnológicos y culturales, que exigen una estrategia innovadora, coherente y creativa.

Es fundamental actuar sobre las urgencias de corto plazo, pero con una mirada de mediano y largo plazo que permita proyectar en forma consistente, el perfil productivo y la inserción internacional de Argentina para las próximas décadas.

Quiero plantear 13 dicotomías de una polaridad, que nos ancló mucho tiempo en antinomias totalizantes e impide ver una gama intermedia de soluciones que se adapten a la realidad para construir un futuro deseable y posible. Aporto un esbozo de síntesis de cada una.

Apertura Comercial Indiscriminada versus Economía cerrada

Instrumentar políticas globales que persigan el Interés nacional, maximizando grados de soberanía, buscando una inserción inteligente hacia el desarrollo, con equilibrio externo, promoción del empleo y potenciamiento de las economías regionales.

Estado versus Mercado. Sector Privado versus Público

Entender que no puede haber sector privado eficiente sin un Estado que funcione y preste servicios esenciales y bienes públicos universales de calidad. Ni políticas públicas exitosas sin mecanismos de eficiencia de mercado que contemplen la rentabilidad económica y social. Sinergias para Más y mejor Estado. Más y mejor mercado. Construir una economía integrada competitiva y solidaria

Espontaneísmo y Cortoplacismo versus Planificación rígida

Hace décadas que la Argentina no formula planes de mediano plazo consistentes que permitan hacer más diversificada la estructura productiva, evitar la restricción externa, ampliar la infraestructura física y energética y desarrollar cadenas de valor, en forma simultánea a un conjunto de iniciativas sistémicas para eliminar la indigencia y bajar el núcleo duro de la pobreza.

Crecimiento desequilibrado versus No uso de los recursos

Existe una amplia experiencia internacional de movilización racional de los recursos naturales, con pleno respeto y cuidado sustentable del medio ambiente con promoción de energías no convencionales. Inversión extranjera con reglas claras en el marco de un proceso de desarrollo con transferencia tecnológica, desarrollo de proveedores, cuidado del balance de divisas y evitando meros enclaves extractivistas.

Equilibrios macro versus Crecimiento

Promover el crecimiento de la economía y no el ajuste es la mejor forma de lograr equilibrios macroeconómicos vía ampliar la base de recaudación. Se deben desarrollar instituciones que permitan políticas anticíclicas y mecanismos que promuevan políticas monetarias y fiscales flexibles pero claras y consistentes que concilien estabilidad y crecimiento evitando el sobreendeudamiento.

Campo versus Industria. Mercado Interno versus Exportaciones

Se deben desarrollar cadenas de valor que sobre la base de los recursos materiales del sector primario y el talento humano se genere una gama de productos industriales y servicios. Generar políticas productivas permite atender la demanda interna y externa para usar todos los motores de la economía: Consumo, Inversión y Exportaciones.

Centralismo versus Interior

Repensar políticas fiscales que concilien proporcionalidad con la producción generada y la población, con criterios de desarrollo a las regiones más postergadas. Desarrollo de infraestructura productiva y social para una demografía más balanceada. Integración de transporte por hidrovía, sistema ferroviario y aéreo en todo el país para preservar la sustentabilidad de pueblos y ciudades para un país integrado y federal.

Capital versus Trabajo

Un pacto social para armonizar la puja distributiva que promueva la productividad, adopción de nuevas formas productivas modernas y flexibles con respeto a derechos laborales y avances en la reducción de la pobreza y una mayor equidad social. Políticas de crecimiento que permitan incrementar armoniosamente beneficios y salarios limitando la inercia inflacionaria. Promover incentivos para la reinversión de utilidades.

Individualismo versus Estatismo

Existen sociedades que garantizan un pleno derecho a la libertad individual, al emprendimiento creativo pero con responsabilidad y conciencia social, sin desigualdades exorbitantes, como ocurre en los países nórdicos. Desarrollo de mecanismos asociativos y cooperativos. Fomento de esquemas complementarios a la propiedad privada y estatal.

Empleo no productivo versus Tecnología con desempleo

Las políticas de desarrollo generan una mayor tecnificación de la producción y el desarrollo de servicios, con mayor demanda de mano de obra en otras actividades fabriles o servicios conexos. Políticas de capacitación de la fuerza laboral. Uso de parte de los beneficios de la mayor productividad para reconversión evitando despidos y generación de empleos de baja calidad.

Apertura financiera total versus “Cepo”

En noviembre de 2013 señalé públicamente que ciertos controles debían ser revisados. En mi renuncia al BCRA también afirmé que la eliminación de todos los controles financieros iba a aumentar el déficit externo y el endeudamiento y propuesto la eliminación gradual de ciertas restricciones para evitar lo que lamentablemente ocurrió con la estrategia de Macri. Con políticas consistentes se podrán eliminar algunas restricciones reimplantadas hace un mes, pero ciertas regulaciones financieras prudenciales mínimas no deben ser eliminadas como absurdamente se hizo en 2016-2017.

Especulación Financiera versus subdesarrollo financiero

En línea con el punto anterior se debe promover un sistema financiero que evite las burbujas de activos y el endeudamiento desenfrenado que desemboca en crisis. Se requiere un sano desarrollo del sistema financiero, sistema bancario y el mercado de capitales, con mecanismos de ahorro con tasa real positiva para la población, instrumentos que potencien a la economía real como por ejemplo, bonos de YPF y el ahorro en m2 de inmuebles y políticas de crédito que estimulen la producción en condiciones favorables.

Dolarización versus Pesificación

Argentina osciló entre proyectos dolarizadores como la convertibilidad y otras formas de dolarización y pesificaciones más o menos forzosas. Contar con una moneda nacional es necesario para tener mayores grados de libertad en políticas autónomas para promover crecimiento y estabilidad.

Inicialmente y hasta lograr estabilidad y confianza hay que aceptar ciertas formas de dolarización y gradualmente promover mecanismos de ahorro y formas contractuales en pesos indexados (con la inflación estabilizada) para gradualmente lograr un sistema financiero, mercado de deuda, mercado inmobiliario y formación de precios en pesos nominales como lograron otros países de nuestra región.

Estos 13 puntos no pretenden abarcar todas las cuestiones a debatir, pero sí poner sobre el tapete algunas que entiendo relevantes y plantear así bases para un debate colectivo que permita elaborar políticas de Estado sostenibles.

Para lograr una síntesis superadora, necesitamos algo más que un Pacto Social. Requerimos de un nuevo Contrato Social donde todos los sectores asuman compromisos concretos para salir de la crisis, debiendo los sectores más favorecidos contribuir en mayor proporción.

Sería muy importante avanzar en una discusión de mente abierta para superar antinomias, la negación del otro, la falta de autocrítica, manteniendo legítimas discrepancias pero sobre la base de incorporar algo de quienes disentimos, repensando integralmente estructuras y sistemas políticos, jurídicos, económicos y sociales sin tabúes ni prejuicios. Sin detenernos ante el “statu quo” de los intereses creados, pero evitando también empezar de cero.

Estamos en un laberinto y debemos por una vez salir por arriba para que el desarrollo con equidad sea posible.

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