Alberto aplica ley de compensaciones y cierra el año sindical con los Moyano en Camioneros

El Presidente y Axel Kicillof comprometieron su presencia el martes que viene en un acto que se hará en la Federación sindical.

La última cita de Alberto Fernández con sus aliados del sindicalismo está programada para la semana que viene y será, con carácter de exclusividad, con Hugo Moyano. En el gremio de Camioneros dijeron que el Presidente aceptó la invitación para el cierre del congreso anual de la organización que se llevará a cabo en la sede de la Federación y que contará, además, con la participación del gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof. Será, de confirmarse, otra aplicación por parte del jefe de Estado de la ley de las compensaciones en un rubro donde almorzó, la semana pasada, con la “mesa chica” de la CGT en la quinta de Olivos.

El martes próximo se hará el encuentro para conmemorar el Día del Camionero (que celebra la firma del primer convenio colectivo de la actividad, en 1967) y mostrar al líder de nuevo en al frente de un acto en su gremio, rodeado de las máximas autoridades del país. En agosto y octubre hubo otras dos ocasiones en las que Moyano rompió su propio aislamiento para acudir al llamado de Alberto Fernández para asistir a reuniones en la quinta de Olivos. Desde que arrancó la cuarentena, en marzo pasado, la esposa del dirigente, Liliana Zulet, lo convenció de cumplir un estricto protocolo de permanencia en su casa y recién a fines de noviembre se volvió a ver al dirigente, de 76 años, en sus oficinas como parte de un lento retorno a su rutina.

Ya desde la campaña del Frente de Todos que lo llevó a la Presidencia Alberto buscó hacer equilibrio con todos sus aliados del campo sindical. A cada encuentro con un sector de la CGT le siguió, pocos días después, otro con el espacio interno rival, y por lo general también algún contacto con la CTA de los Trabajadores, que lidera Hugo Yasky y que tiene más cercanía con Cristina de Kirchner. Con la CGT el jefe de Estado optó por un vínculo más institucionalizado, a través de la “mesa chica”, mientras que con Moyano privilegió un lazo más directo. Prueba de ello fue el almuerzo de agosto en Olivos con las parejas de ambos y el hijo menor de Moyano.

El propio camionero ya había hecho gala de ese tipo de relacionamiento con Mauricio Macri. En el arranque de la gestión de Cambiemos eran frecuentes los almuerzos entre el mandatario y el dirigente hasta que el vínculo se rompió sin retorno en 2017 tras los fallidos intentos de Jorge Triaca por avanzar en un proyecto de ley de reforma laboral con aval del gremialismo. De hecho Moyano siempre desdeñó la interlocución de la CGT para vehiculizar sus inquietudes en rubros que exceden esa representación como el futuro de la empresa postal OCA (la mayor empleadora individual de Camioneros) o las causas judiciales con denuncias contra padre e hijo y que de manera recurrente vuelven a la primera plana de la agenda pública.

Incluso, con el alegado propósito de hacer más visibles las diferencias, el dirigente armó para el 17 de octubre (conmemoración del Día de la Lealtad peronista) una caravana de vehículos para apoyar al Gobierno desde el Frente Sindical por el Modelo Nacional (Fresimona, donde participan los mecánicos del Smata, los taxistas y colectiveros disidentes de la UTA, entre otros) al margen del acto que la CGT le ofreció a Alberto el mismo día en la sede de la central obrera para que lo cerrara con un discurso.

El fin de año encuentra al jefe camionero con algunos ítems sin resolver: la amenaza de Horacio Rodríguez Larreta de recortar el presupuesto en la ciudad de Buenos Aires para la recolección de residuos encendió las alarmas en el gremio por la posibilidad concreta de traducirse en rebajas salariales. El aviso es parte de la disputa entre Nación y la ciudad por la quita de un punto en la coparticipación porteña para derivarlo a la provincia de Buenos Aires. Otro es el bono navideño que el gremio en general negocia con más pirotecnia verbal que conflictos con las cámaras empresarias y que este año situó en 25 mil pesos.

De fondo subsiste una disputa por el control de la CGT que quedó congelada por efecto de la pandemia y que recién promete reanudarse hacia agosto del año que viene, cumplido un año de la prórroga del mandato de la actual conducción a cargo de Héctor Daer (Sanidad) y Carlos Acuña (empleados de estaciones de servicio). La hipótesis de máxima del entorno de los camioneros implica encumbrar como líder de la central obrera a Pablo Moyano aunque para Hugo será aceptable cualquier alternativa a la actual hegemonía de los “gordos” de los grandes gremios de servicios en alianza con el gastronómico Luis Barrionuevo.

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