28 de septiembre 2022 - 00:01

Con film homenaje a Morricone empieza Semana del Cine Italiano

Diálogo con hijo mayor, Marco, sobre la personalidad del legendario compositor de bandas de sonido.

En rodaje. El músico Ennio Morricone (izq.) y Giuseppe Tornatore.

En rodaje. El músico Ennio Morricone (izq.) y Giuseppe Tornatore.

“Ennio, el maestro”, un documental de Giuseppe Tornatore sobre Ennio Morricone (que para él compuso el tema de “Cinema Paradiso”) y “Marx puede esperar”, de Marco Bellocchio, recuerdo de su hermano gemelo, son los puntales de la 8ª Semana del Cine Italiano que comienza el jueves en Cinépolis Recoleta con “El colibrí”, de Francesca Archibugi, con Nanni Moretti y la franco-argentina Berenice Bejo.

Para presentar la Semana, organizada por Cinecittá, vienen los directores de dos films dramáticos sobre asuntos de inmediata actualidad: Mauro Mancini, con “No odiarás”, con el que Alessandro Gassman ganó el Premio al Mejor Actor en Venecia 2020, y Hleb Papou con “El legionario”, a quien acompaña su protagonista Germano Gentile.

También en la Semana, “Ariaferma”, de Leonardo Di Costanzo, con Silvio Orlando y Tony Servillo como antagonistas en una vieja cárcel semiabandonada, “Las hermanas Macaluso”, de Emma Dante, “Los depredadores”, comedia de Pietro Castellito, y “América Latina”, de Fabio y Damiano D’Innocenzo. Dialogamos telefónicamente con Marco Morricone, hijo mayor del compositor:

Periodista: Giuseppe Tornatore había terminado “Ennio, el maestro”, en febrero de 2020. ¿Su padre alcanzó a ver esa película?

Marco Morricone: Sí, papá vio incluso la versión completa que dura cerca de 10 horas, y quedó muy contento. Ese documental representa primero a la persona, luego al personaje. Destaca que su labor fue siempre acompañada por una constante reflexión crítica, y autocrítica, a veces dolorosa, siempre muy lúcida. Es el testimonio de un hombre que, aunque ligado a la artesanía del estudio, ha desarrollado una visión amplia, una dimensión en la que escribir música es un acto que llama al compositor a reflexionar sobre la naturaleza de la creación artística, y sobre el enfrentamiento con el público. Eso nos decía papá.

P.: ¿También usted es músico, como su padre y su abuelo?

M.M.: No. Aunque me gustaba mucho acompañar a mi padre en su profesión, yo elegí hacer otra cosa.

P.: ¿Y sus hermanos?

M.M.: Alessandra es médica, Andrea un excelente músico y director de orquesta, y Giovanni es guionista y director de cine. Con él colaboro estrechamente en todo lo relativo a conservar y difundir la producción musical de papá.

P.: De chico, ¿qué pensaba del trabajo de su padre?

M.M.: Que su trabajo era muy diferente del de los padres de mis compañeros. Como tenía su estudio en casa, siempre había mucho bullicio, mucha gente a su alrededor.

P.: ¿Y él tenía tiempo para ustedes?

M.M.: Era riguroso, autoritario, pero a la vez amoroso y atento. Y trabajar mayormente en casa le permitía estar presente con nosotros. Nos quiso mucho

P.: Y a Maria Travia, la esposa de él.

M.M.: Mamá fue para él una compañera extraordinaria, una verdadera musa. Cito una frase de papá, que explica bien sus sentimientos hacia mi madre: “En el amor, como en el arte, la consistencia lo es todo. No sé si hay amor a primera vista o intuición sobrenatural. Sé que hay constancia, coherencia, seriedad y permanencia”. 64 años vivieron juntos, hasta que él murió.

P.: Su padre era católico.

M.M.: Siempre fue creyente, así lo atestiguan tanto la música para “La misión” como las obras sacras que hizo, y que son menos conocidas porque pertenecen al ámbito de su “música absoluta”, como el Vuoto d’Anima Piena, una cantata para flauta, orquesta y coro escrita en 2008 para el milenario de la Catedral de Sarsina, en donde recorre la historia de la música, desde la gregoriana, con la máxima libertad. Lo último fue la Missa Papae Francisci de 2014, compuesta en el 200° aniversario de la Compañía de Jesús.

P.: ¿Y qué fue pensando después, a lo largo del tiempo?

M.M.: Con el tiempo, fui comprendiendo cuánto estaban presentes en él la genialidad, el arte de la intuición y el gusto por la experimentación de un gran compositor. Como muy pocos compositores de su época, tuvo y tiene la capacidad de los grandes artistas para llegar a un público internacional, y, más difícil aún, transgeneracional. Me gusta subrayar cuánto lo quieren los músicos de las más diversas culturas, como ellos mismos lo cuentan en el documental.

Sin agotar la lista, ellos son John Williams, Quincy Jones, Hans Zimmer, Bruce Springsteen, Joan Baez, Ornella Vanoni, Nicola Piovani, Gianni Morandi, Pat Metheny, Zuchero, y en especial Edda Dell’Orso y Alessandro Alessandroni (la voz femenina y el silbador de los westerns de Sergio Leone).

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