“Veo un 2023 complicado por lo económico y eso lleva a que los productores vayan a lo seguro. Eso es malo para el teatro, que es una zona de riesgo”, dice Mariano Stolkiner, director del espectáculo revelación del independiente en 2022, “Rota”, con texto de Natalia Villamil y actuación de Raquel Ameri. Debutó en El Extranjero y tras haberse presentado en distintos escenarios de varias ciudades, inclusive Miami, encara una gira hacia el Festival Temporada Alta de Montevideo y en marzo viaja a Madrid, Valencia y Mallorca. Antes hará su desembarco en el Paseo La Plaza. Dialogamos con Stolkiner, quien también estrena “Canción de carnaval” de Ignacio Torres, en El extranjero.
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Diálogo con Mariano Stolkiner, director del drama de Natalia Villamil sobre una madre que pierde a un hijo femicida, y el conflicto en que eso la sume.
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Stolkiner. “Esta obra se ocupa más del dolor de una madre al perder a su hijo, que de las circunstancias del femicidio que él cometió”.
Periodista: ¿Cómo creció el espectáculo desde su estreno?
Mariano Stolkiner: La obra tiene esa tensión entre la voz de esta madre frente a la pérdida de su hijo y el asumir que su hijo era un femicida. Es un personaje que no puede escaparle al dolor, a esa rotura interna con la cual convive y está puesta en título. El Procedimiento y dinámica de la obra trasciende el escenario y sucede en la platea, toca fibras en los espectadores que, más allá de lo que dura el espectáculo, sienten algo que sigue resonando. El tiempo hace que las cosas se vayan macerando, la obra pasó por diferentes escenarios y ciudades, la actriz le fue encontrando matices y todo se hizo más cuerpo.
P.: Toca temas duros que a veces se prefieren evitar pero en este caso funcionaron, ¿a qué lo atribuye?
M.S.: Hay publico dispuesto a estas propuestas. La obra tiene su cuota de espectacularidad y entretenimiento que más allá de la temática dura no deja de estar para que se lo disfrute. La gente sale congraciada, gratificada. Al principio tenía dudas de cómo podía funcionar, porque aborda la violencia de género desde una perspectiva muy diferente a la que acostumbramos. La obra también trae el juzgamiento de esta mujer y se termina generando gran empatía con el personaje. Hay preciosismo, hay una actuación impresionante, hay música, hay diseño visual. Podía distanciar pero por su planteo, invita a quedarse, está lo brutal versus. lo bello y lo suave de la propuesta estética.
P.: Aborda la violencia de género y la muerte de un hijo pero con una mirada amorosa y bella.
M.S.: Siempre dije que esta obra se trataba más del dolor de una madre de perder a su hijo que de las circunstancias del femicidio. Vino gente que sufrió pérdida de hijos y el dolor es el mismo, no es mayor o menor si se dan de un modo u otro. El vacío que queda es inacabable. Es una obra poco condescendiente, no propone un lugar facilista para abstraernos de lo que le sucede a esta mujer, tiene esos dobleces, no están claros los bordes. Eso pone a la platea en disyuntiva y esas tensiones también favorecieron a su repercusión de público. Fue una obra que se pensó para el independiente y fue un descubrimiento que se acomodara a teatros muy grandes. Había algo de la escena que era muy adaptable. Hoy pasamos de una sala de 63 butacas a otra de 400.
P.: Convivirá en La Plaza con el humor, el stand up y obras de texto. ¿Cómo ve el teatro y sus temáticas?
M.S.: Hoy el teatro tiende a temáticas livianas pero no sólo en el comercial. Más allá de la dureza o liviandad de los temas, cuando un espectáculo es bueno puede que tenga más espectadores. El público teatral de Buenos Aires es activo, busca experiencias que lo confronten y lo pongan en tensión. Veo con gran naturalidad ese pasaje del independiente al comercial y creo que la idea de los circuitos está ya un poco borroneada, cada vez más se interviene uno con otro. Muchas cosas independientes tienen pensamiento comercial, donde hay otras tantas cosas jugadas. Todo es teatro.
P.: ¿Cómo ve las artes escénicas de cara a este 2023?
M.S.: Complicado en relación al país que golpea directamente en las posibilidades económicas de la gente. Imagino un año complejo en ese sentido. El teatro necesita que el público esté en condiciones de pagar una entrada y más allá de eso darse el gusto y arriesgar al momento de pagar. Cuando pega al bolsillo la gente tiene que ponerse muy selectiva a la hora de elegir consumos y busca cierta certeza de retribución. Eso lleva a menos riesgo, se va más a lo seguro y es malo para el teatro, que es una zona de riesgo. Hay todo un marco teatral posible e interesante que queda golpeado. En el independiente y el comercial está costando mucho motorizar la producción, hay reposiciones y eso hace que caiga la actividad creativa. Muchas veces la creatividad supera la falta de recursos pero son indispensables para poder crear y hoy están faltando. Esa falta se siente, se nota, y puede anticiparse un 2023 un poco llano en ciertos aspectos. Pero ojalá me equivoque.
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