Hora de festejos. Boca abría camino del triunfo por la vía de Matías Donnet, que convirtió los dos goles con que Boca superó con claridad a un opaco Atlético Rafaela que, a decir verdad, mostró bastante poco.
Tarea cumplida. Boca necesitaba ganar después de dos empates consecutivos en el campeonato y lo logró con mucha claridad, más de la que indica el 2 a 0 final.
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Sin embargo, no cumplió una de sus mejores actuaciones, porque le faltó claridad a la hora de definir y terminó ganando con dos goles de Matías Donnet, de rebote. El primero, después de un cabezazo de Battaglia que tapó Comizzo; y el segundo, luego de una «avivada» de Cagna, que con su mano anticipó al arquero cometiendo una clara falta que Pezzotta no vio.
Boca intentó atacar desde el primer minuto y arrinconó a Atlético Rafaela en su campo con un buen trabajo de Battaglia y Cagna. Así, creó numerosas jugadas de gol que Iarley y Cángele desperdiciaron.
Atlético de Rafaela salió con un planteo temeroso: dos líneas de cuatro que trabajaban en función defensiva, una a 20 metros de diferencia de la otra, y trató de defenderse lo más lejos de Comizzo posible. No lo consiguió por la dinámica que impuso Boca y terminó jugando prácticamente en su área especulando con la falta de definición del rival.
El primer gol de Boca lo hizo reaccionar y salir a buscar el empate, pero era demasiado tarde, por lo que apenas pudo crear sólo dos situaciones de gol. Una de ellas, perdida por Del Bono debajo del arco en forma inexplicable. Sin embargo, dejó espacios que Boca supo aprovechar con la entrada de Tevez.
No hubo más goles, porque -precisamente Tevez-se obstinó en hacer su propio gol en su reaparición y se olvidó de sus compañeros, tal vez abusando de la jugada individual y porque Cángele (de gran trabajo) tampocoacertó en el remate final. Boca volvió a medias. De todas maneras, le bastó para ganar con claridad. Mostró algunos destellos individuales de Clemente Rodríguez, Cagna y el juvenil Cángele, pero le faltó la seguridad de ese equipo de las primeras fechas del campeonato que parecía invencible. No tuvo ni la habitual seguridad defensiva ni el oportunismo ofensivo de sus mejores tiempos.
Este resultado le va a servir para recobrar la confianza en sus fuerzas. Ya recuperó físicamente a Carlos Tevez, quien, por potencia, marca diferencias en el fútbol argentino, y ahora debe restaurar el funcionamiento que le hacía manejar los partidos con la precisión de un sistema de relojería. Si lo importante ayer era ganar, lo logró. Y de manera inobjetable.
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