Boca terminó jugando casi a voluntad, en un partido que se le había complicado mucho. Carlos Bianchi supo cambiar el planteo a tiempo. Fue audaz jugando con tres delanteros y «demolió» la resistencia de un equipo que hasta allí parecía tener todo controlado.
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Es que Banfield empezó jugando «a lo Boca». Control de pelota en la mitad de la cancha, con el manejo de Moreno y Fabianesi y Walter Jiménez, y mucha seguridad defensiva suman-Gaadi-Schelodiagosuempezapedefenjusgete superior. Moreno, en tiempo adicional, puso la diferencia justa entre uno y otro.
Boca demostró que tiene individualidades como para superar cualquier adversidad y un técnico pragmático que no se ata a un dibujo táctico, sino que lo varía según el trámite del partido. Banfield terminó desorientado, desordenado defensivamente e incapaz de neutralizar a un equipo con tanto poder ofensivo. Esto, en los últimos 30 minutos, porque antes había sido un equipo prolijo y equilibrado, por lo que el mérito es de Boca que, con el talento de sus jugadores, lo desequilibró.
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