19 de noviembre 2011 - 11:27

Ábrete, Sésamo

La mirada de Tano Pasman.
La mirada de Tano Pasman.
Que sensación de alivio produce un trámite de juego desfavorable, complicado, que en una ráfaga de viento se abre como el Mar Rojo. Eso fue River hoy en Madryn. Toda la semana llenando páginas, minutos de aire en TV y radio, entrevistas, notas, etc. sobre la llegada del Millo a la ciudad sureña.

Y todo ese recibimiento, fiesta, y admiración de los anfitriones, se transforma repentinamente cuando suena la pitada inicial. Porque una cosa es ser anfitrión y otra partenaire. Nadie quiere ser sparring de River. Todos le juegan a matar o morir, y Guillermo Brown de Puerto Madryn no fue la excepción.

A los pocos minutos River se encontró con una combinación por demás complicada: cancha chica, pasto largo y un viento indomable. Eso es cierto que perjudica a todos pero achica diferencias e incluso las iguala. Por arriba la frenaba el viento y por abajo el pasto, sumado al raspe permanente de esta división donde encontrar un espacio es más difícil que retroceder en chancletas.

-No entremos en el barullo por favor ¡!! Marquemos la diferencia ¡!!!
Mirá lo que es la cancha, parece de metegol ¡!!! Acá es para jugar nueve contra nueve ¡!! Si hasta Maglio dirige caminando ¡!!!


River llegaba sólo cuando Aguirre se desprendía o Abecasis se proyectaba. Díaz muy contenido -no pasó la mitad de la cancha en toda la tarde- y Sánchez un todoterreno al que le faltó un poquito de pausa en algunos pasajes.

-Paráaaaaaa Sánchez ¡! Pásenlo a gas que se va a morir el pelado ¡!!
Dale Ocampos, dejáte de hacer jueguito ¡!!! A estos pibes les achicás la cancha y enseguida se creen que están en un potrero del barrio por el pancho y la coca ¡!!!!


Cuando no podés llegar al ras del piso lo tenés que hacer por arriba, aunque no sea un recurso muy riverplatense que digamos. Y entonces se empezó a intentar el desborde de Abecasis y el centro pasado al segundo palo. Así insinuó en dos ocasiones sin demasiado peligro, pero por el medio el Chori y Fernando estaban demasiado rodeados de piernas ajenas.
Y fue un tiro libre desde la izquierda, al borde del área, casi sobre la raya de fondo, que el Chori acarició magistralmente al primer palo. Y el pibe Ocampos, goleador en las inferiores, se anticipó al arquero y la clavó arriba para poner el 1 a 0.

-Goooooooooooooooollllllllllllllllllllllllll !!!!!!!!! Lo que vale este gollllllll mamita querida ¡!!!! Que chivo se estaba poniendo ¡!!!!! Si nos ibámos 0 a 0 a los vestuarios se nos iba a complicar ¡!!!!!!! Ahora respiro un poco.

No era cuestión de aflojarse con la mínima diferencia porque no es garantía de nada, pero es cierto que a River le cuesta mucho el primer gol, y más aún en estas circunstancias donde la desesperación empieza a jugar en cualquier momento, y no precisamente a favor.

El segundo tiempo pintaba en los papeles tan chivo como el segundo. Guillermo Brown se iba a venir empujado por su gente, el viento, la gloria, y zaraza zaraza.
Pero a los 16 segundos, sí leyó bien, el Chori puso el 2 a 0, la llave mágica para abrir la puerta del triunfo incuestionable.

-Goooooooooooooolllllllllllllllllllllllllllll ¡!!!!!!!!!!!! Cantálo,gritálo, bailálo ¡!!!!!!!!!!!!! Golllllllllllllllll ¡!!!!!!!!! Vamos carajooooooooooooooooooo. Si el de Ocampos valía doble, este ni te cuento ¡!!! Bien Chorizooooooooooooooooo ¡!!!!!!!!!

A partir del segundo gol River se entretuvo un poco con la pelota y se relajó como quien tiene asegurado el triunfo.

-Vamooooooooossssss, metámos el tercerooooooo. No te pido cuatro, te pido uno más para estar tranquilos ¡!!!!!
Le tengo terror al 2 a 0, porque si nos embocan uno de chiripá nos meten adentro del arco con la lanza ¡!!!!


River llegaba claramente por el sector izquierdo, y Guillermo Brown comenzó a tener problemas para replegarse rápida y ordenadamente cuando perdía la pelota en tres cuartos de cancha. Así llegó el tan ansiado tercer gol, tras una corrida de Sánchez que abrió hacia la izquierda para el Chori, y este después de enganchar para adentro sacó un derechazo que no pudo retener el arquero. Y ahí, luego del rebote apareció Fernandito Cavegol para empujarla como lo hacen los goleadores de raza.

-Gollllllllllllllllllllllll ¡!!!! Ya estaaaaaaaaá ¡!!!!!!! Que parto mamita!!!!!! Parecía que íbamos para cesárea y salió el pibe de una ¡!!!!!!!!!

No habían pasado 12 minutos del segundo tiempo y River estaba tres goles arriba. Ni el más optimista hincha millonario podía imaginarlo al inicio de la segunda etapa.
Después se relajó todo, River, Guillermo Brown, la gente, y todo fue transcurriendo pausadamente como lo indica el final de la tarde. Hubo tiempo para un cuarto gol, segundo de Cavegol para su cuenta personal, y un penal para los locales que les dio el tanto del honor.

Recuperamos la punta, se nos abrío un partido que venía más cerrado que Ezeiza con las cenizas, y ganamos uno de esos partidos accesibles en los papeles y complicados en el terreno. Es largo el peregrinar pero vamos por el camino correcto.

-Facu, esta vez contáme para las empanadas, dos de carne y dos de jamón y queso.

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