Avellaneda estaba lista para la fiesta de desahogo. Si Independiente derrotaba a Patronato como local, volvería a la Primera División tras un año de pesadilla vivido en la B Nacional.
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La fiesta estaba preparada. A cancha llena y con el último gran ídolo en la platea. Sergio Agüero fue a ver el partido antes de partir junto al seleccionado argentino rumbo a Brasil para disputar el Mundial 2014.
El delantero de Manchester City vivió las acciones junto a su pareja, Karina, y a su padre, y sufrió en cada una de las situaciones malogradas por los jugadores de Independiente. Como era de esperarse, recibió el inmenso cariño de todos los hinchas que lo veían.
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