12 de agosto 2002 - 00:00

Argentina es más que una simple esperanza

El seleccionado argentino de basquetbol superó con creces las expectativas que despertó el debut en el torneo Súper 4, que comenzó ayer en Rosario. Venció por un apabullante 121 a 58 a Venezuela, con quien se volverá a enfrentar a fin de mes, por la primera fecha del Mundial de Indianápolis.

Como sucedió en partidos anteriores, Rubén Magnano les dio la posibilidad de mostrarse a todos los jugadores y -a juzgar por esta nueva victoria-se podría decir que el técnico (afortunadamente) tendrá muchos inconvenientes a la hora de elegir a los doce que viajarán a Indianápolis. Una vez más, no se puede hablar de individualidades, porque Argentina volvió a mostrar el equilibrio colectivo que caracteriza a este equipo en este último año. Si bien Hugo Sconochini y Fabricio Oberto (ambos con 17 puntos) se destacaron en el goleo, dio la sensación de que el equipo no modifica su volumen de juego, más allá de los nombres. Cualquier jugador puede rendir en alto nivel y eso es mucho decir.

Venezuela llegó a Rosario con un equipo en formación y pagó demasiado cara la falta de sincronización entre sus jugadores. Los venezolanos combinaron experiencia (a través del conocido Carl Herrera, el pivot Richard Lugo y el tirador Víctor Díaz) con el acople de jugadores muy jóvenes, entre los que se destaca el escolta Oscar Torres, quien tuvo una buena temporada con Houston Rockets en la NBA.

Se sabe que el torneo le servirá a Rubén Magnano para definir los 12 jugadores que irán a Indianápolis (mañana por la noche dará a conocer los nombres de los dos jugadores desafectados).

El entrenador pretende que el equipo comience a amalgamarse, que los convocados tomen ritmo de juego, se adapten a los nuevos esquemas y -sobre todo-mantengan la asfixiante intensidad defensiva que pretende el técnico de este grupo.

Hay varios jugadores que están bajo la lupa de Magnano. Entre ellos: Lucas Victoriano y Daniel Farabello, quienes pugnan por ser el tercer base del equipo. Otro caso para destacar es el del juvenil Federico Kammerichs, quien ayer se quedó afuera y pareciera que no estaría en los planes del entrenador.

Lo cierto es que Argentina quiere demostrar su hegemonía en Latinoamérica y busca iniciar el año como 2001, cuando tras ganar este torneo obtuvo el Sudamericano y el Premundial. Esta vez, el objetivo es más ambicioso: Argentina quiere ocupar un lugar de privilegio en el Mundial, y a esta altura no parece descabellado...

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