Argentina llega a la segunda jornada con un sorpresivo empate ante Francia
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Martín Jaite y Juan Mónaco en pleno festejo.
Un quinto parcial siempre es difícil, más allá del ranking o el pasado de los jugadores. El que primero tomó la ventaja fue Tsonga quebrando de entrada. Berlocq estuvo desdibujado, jugando muy corto y disminuido físicamente. Fue el primer parcial que el nacido en Le Mans jugó en serio y con decisión de llevarse la victoria.
Seguramente para el octavo jugador del planeta fue una sorpresa el partido que le planteó el argentino, 71 en el escalafón, aunque claro, la Davis es diferente a todo. Pero no terminaron allí los resultados inesperados.
Juan Mónaco llegaba a este partido sin victorias en el circuito ATP en 2013. Sus dos triunfos se dieron en Copa Davis, ante Alemania. Y ahora le suma el tercero tras derrotar por 7-6 (2), 6-2 y 6-4 a Gilles Simon, reemplazante de Richard Gasquet.
En los entrenamientos se notaba un "Pico" sin confianza en su tenis. La falta de resultados hizo mella en el ánimo del tandilense. Pero una vez más, la Copa Davis es una historia distinta.
Fue muy poco vistoso el set inicial, plagado de errores y temores a cada lado de la red. Mónaco llevaba ventaja de 4-1 y Simon la recuperó. El francés sacó para set, no pudo cerrarlo y comenzó una seguidilla casi interminable de breaks, que continuó incluso en el tie break.
El de Tandil tuvo un desempeño más que pobre, jugado casi todo al medio o cruzado, y evitando pegar el revés en todas sus formas. Ésta fue una de las claves del match, porque el número 13 juega con la velocidad del rival para contragolpear, pero ante la desconfianza que su rival que escondía los golpes, poco pudo usar de su repertorio. En suma, el momento de uno no le servía al otro para jugar.
Haber ganado el primero fue una inyección anímica para que Mónaco se metiera de lleno en el partido. El francés sólo pasaba pelotas y aceleraba los golpes en contadas ocasiones, sobre todo con la derecha.
Luego del 3-2 (con quiebre a favor para Mónaco), Simon fue atendido por molestias en la zona lumbar. No pudo recuperarse y jugó parado el resto de la tarde, más parecido a una entrada en calor que a un partido por los puntos.
Entonces fue que los golpes de "Pico" se despertaron y comenzaron a causar un daño real. En el set final el oriundo de Niza seguía defendiendo como acostumbra pero pegaba estático desde el lugar donde estaba. Mónaco sacó usufructo del malestar del rival y terminó quedándose con un triunfo más que importante.
La sensación final es que el número 19 del mundo terminó mejor de lo que empezó, como buscando el destino de ser un "jugador copero". Ahora la esperanza argentina aumentó por cuanto la teoría indicaba que el viernes iba a ser un rotundo 0-2.
Mañana será el turno del dobles, con David Nalbandian y Horacio Zeballos enfrentando a Julien Benneteau y Michael Llodra, un especialista puro talento que promete espectáculo en el Mary Terán de Weiss.
Serán pocas las oportunidades de vencer a una pareja que tiene un récord de 4-2 en Davis. La diferencia sustancial estará en la adaptación y dominación de la cancha, muy lenta para el desarrollo normal de un partido de dobles.
El dobles arrancará a las 12.30 y ahora será más que nunca determinante para el desenlace de la serie. Otra vez, Francia es superior a la Argentina, pero en la Davis esa es una historia diferente.




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