El detrás de escena de la ATP: ¿Cómo se adquiere y se organiza un torneo de tenis?

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Existen dos vías para quedarse con un campeonato. Una posibilidad es adquirir la plaza, y la otra es comprar los derechos de explotación.

El tenis está intrínsecamente relacionado con el verano. Salvo algunas excepciones durante el año, los torneos son al aire libre, bajo el sol y en períodos estivales. La ATP mueve su circo mayor en función de esta estación y no hay cambios rutilantes. Entonces, ¿cómo es el detrás de escena para adquirir una cita de tenis y elaborar el calendario?

“El World Tour son 64 torneos y son los que son. Otra cosa son los Challengers que se pueden ir agregando y se puede pedir organizar uno, pero en lo que respecta al máximo nivel es lo que hay y no se puede solicitar nada”, explica Kristoff Puelinckx, fundador y CEO de Tennium, empresa dueña del Argentina Open, en diálogo con Ámbito.

A partir de esa condición inamovible, existen dos vías para quedarse con un campeonato. Una posibilidad es adquirir la plaza, y la otra es comprar los derechos de explotación. “Lo primero es lo que hicimos aquí, le compramos la licencia a Miguel Nido, que era el que ya la tenía”, explica el belga.

Luego “se decide si se deja en el sitio en el que está o mudarlo. Si se quiere organizar, por decir un país, en Bolivia, hay que comprar un torneo y llevarlo durante esta semana a Bolivia”. Lo que no puede ocurrir, describe el empresario, es el cruce de regiones: siempre las plazas quedan en la misma localización, de manera que un ATP en Europa no puede moverse a África.

Esta libertad parcial implica también la posibilidad de modificar ciudades, clubes y superficies, pero siempre sujeto a aprobación del ente rector del tenis masculino. “Nos pasó cuando compramos el torneo de Valencia y lo llevamos a Amberes. Hubo una inspección del lugar, la infraestructura, los hoteles. Se hace un análisis completo del business case y finalmente se aprueba o se rechaza”, detalla Puelinckx, que siguió de cerca a varios de los jugadores que representa durante toda la semana.

Tennium fue fundada en 2015 por el emprendedor belga y el extenista francés Sebastien Grosjean. Un año después adquirieron el torneo de Valencia y se mudaron a Amberes, en Bélgica. Ya en 2017 comenzaron a organizar el Argentina Open, pero fue a fines del año pasado cuando dieron una sorpresa mayúscula: el control del Conde de Godó, el ATP 500 de Barcelona, había quedado en sus manos.

Sin embargo, el esquema del tradicional certamen que se disputa sobre el polvo de ladrillo del Real Club de Tennis de la ciudad condal -también sede de la compañía- fue diferente. “Allí el dueño es la institución, sólo que ellos no gestionan el campeonato”, relata.

“Hicieron un proceso de licitación en el que, tras la preselección, le pidieron propuestas a seis empresas, y nosotros ganamos un contrato por los próximos cuatro años, a partir de 2021”, expone el empresario. Además, puntualizó sobre el modelo de negocio: “Puede haber un fee fijo de gestión, o como nosotros, que fuimos más agresivos y propusimos un risk share en el cual participamos los dos de los beneficios del torneo si es que los hay, sino no se paga”.

En principio, cualquier privado puede tomar el control de una plaza ATP. El aval en una compra de licencia está dado por el precio acordado y su retribución económica. Respecto a la administración, en sintonía con lo dicho por el CEO de la dueña de la parada porteña del Tour, la garantía se encuentra en el contrato y su modelo de negocio.

El futuro de Barcelona, Buenos Aires y el Argentina Open

Un concepto que suelen reforzar desde Tennium es el de “experiencia”. La idea de la compañía es que los certámenes tengan atracción tanto dentro como fuera de las canchas. Ese es, según Puelinckx, el principal desafío a renovar en el centenario torneo catalán.

“Queremos darle una vuelta significativa a la parte VIP, la hospitalidad, y también a la experiencia del público, que se puede renovar bastante. Es lo que hicimos aquí”, destaca, en un perfecto castellano.

Tennium afirma que ya tiene consultas de sponsors de ambos países que quieren tener presencia en los dos ATP, lo que aumentaría, además, la posibilidad de consolidar lo que Puelinckx denomina el “partnership” corporativo.

Estas directrices también impactan en el ATP de Buenos Aires, una de las citas más antiguas del deporte de las raquetas. Si bien la firma española está contenta con el desarrollo del Argentina Open, la intención es seguir evolucionando tanto en la experiencia como en la calidad. Y también en una cuestión no menor: las relaciones políticas para exponer al país en el mundo.

“Debemos profundizar la colaboración con el Gobierno, para que Buenos Aires y Argentina tengan más exposición internacional. Es un área que puede seguir creciendo, es darle visibilidad al país”, desea Puelinckx.

Y concluye: “Con todos los problemas que ha tenido Argentina, el deporte es una manera ideal para que el país vuelva a tener credibilidad en el mundo, en los círculos políticos, económicos, financieros. Nosotros somos inversores que vienen de Europa, apostamos por este país y arriesgamos mucho, pero seguimos apostando. Debemos dar un mensaje positivo, que no pasa todo malo aquí, y el Gobierno debería aprovecharse de eso. Y todos los gobiernos, de un color o de otro, nos han apoyado, no podemos quejarnos en ningún sentido”.

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