El tenis es un deporte cruel que muchas veces premia al que resiste y no al que mejor juega. Resiliencia, una cualidad tan mencionada para caracterizar la mentalidad de un jugador. El deporte de las raquetas exige atravesar un camino espinoso para llegar a la elite, y en el Argentina Open está repleto de historias de este estilo. La de Pedro Cachín es una de ellas.
Argentina Open: Pedro Cachín y la lucha por hacer del tenis un lugar mejor
Desde la ayuda a chicos de países carenciados hasta su llegada al Consejo de Jugadores, el cordobés afronta el este deporte desde otra perspectiva. "A veces esto es insalubre", le expresó a Ámbito.
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Cachín, entre los sueños cumplidos en el tenis y cómo transformarlo en un deporte con mayores oportunidades.
El cordobés que en abril cumplirá 28 años atravesó por todas las circunstancias, incluida una mudanza a Barcelona en el final de su adolescencia. Torneos de menores, futures, challengers y finalmente el circuito ATP. En 2022 se asentó en el circo mayor, debutó en los Grand Slams y se metió en el top 100 por primera vez: tras arrancar la temporada en el puesto 245, llegó hasta el 54 en noviembre.
Todo ese crecimiento le valió su primera convocatoria al equipo de Copa Davis hace pocas semanas, en la serie válida por los Qualifiers 2023 en la que Argentina perdió 3-1 ante Finlandia. Aunque su debut fue con derrota 7-5 y 6-3 ante Emil Ruusuvuori -N°1 local- sus sensaciones fueron positivas. “Hablé con otros jugadores y me ayudó a aislarme. Lo disfruté muchísimo. El grupo estuvo muy unido y la pasamos muy bien a pesar del resultado”, le cuenta a Ámbito tras un sacrificado entrenamiento en el BALTC con casi 40°.
Precisamente el calor asustó a propios y extraños en el torneo. Cualquier resquicio de sombra es un salvataje para soportar el día. “Es insalubre”, dice Cachín, que desde hace un tiempo forma parte del Consejo de Jugadores de la ATP y su función es escuchar: “Tiro ideas a quienes están por encima mío. Si un tenista tiene algo para comentar, me lo dice, lo elevamos y vemos qué petición cobra fuerza para ir al Board, que es donde se hacen las leyes”.
Periodista: ¿Por momentos es demasiado sacrificado el tenis?
Pedro Cachín: Acá, a más de uno le estoy diciendo que es insalubre. Y acá, imaginte que esto sea un future. Estamos jugando con una temperatura altísima, y no es salubre. Jugamos por muchas más cosas, tanto por puntos, plata y hasta fama. En los futures pasa. Hay una gira en España que jugás con mucho calor y te da un punto ATP y 80 dólares, que te lo gastás en el viaje. Es un deporte muy sacrificado que al día de hoy le da de comer a no muchos.
P: ¿Por dónde podrían ir las mejoras?
P.C.: Están intentando que todo vaya más atrás, tanto en puntos como dinero, y eso te hace jugar más tranquilo. Es recíproco, porque me dan a mí como jugador y yo les doy espectáculo. Todavía en los futures se sufre muchísimo y en los challengers hasta cierto punto también. Si no jugás las quallies de los Grand Slams no podés vivir del tenis; hoy han mejorado mucho los prize money. Habría que ver la manera de vaya un poquito más atrás y no tener que ser el 100 del mundo para vivir, porque es muy complicado ser el 100.
Es difícil entender que lleguen logros sin sacrificio, pero en un deporte en el que a veces la abnegación no paga, la situación se puede tornar hostil. Y es algo que en cuantiosas ocasiones no se da a conocer. “Hay que pensar que estamos trabajando. La vida que llevamos es muy linda, pero es muy sacrificada, yo veo a mi familia un mes al año”, describe Cachín, quien asume que "vivo en verano", ya que su base es en Barcelona pero se reparte unos ocho meses allí y otros cuatro en Argentina.
La resiliencia, el click y los sueños cumplidos
El factor climatológico es uno de los puntos más discutidos en los circuitos de tenis, tanto en competidores como aficionados. Mientras que en el Abierto de Australia existe el protocolo para frenar partidos, en el resto de los torneos se reclama algo similar.
“ITF tiene la regla de calor y ATP debería poner una regla similar o igual. Hay que hacer algo, porque ni los espectadores ni nosotros la pasamos bien. Nos preparamos mucho para estar en condiciones, y así todo no te da. No dejamos de ser seres humanos que llegan a un límite”, expresa el cordobés, oriundo de la ciudad de Bell Ville, capital nacional de la pelota de fútbol, aunque reconoce que ya no siente pasión por ese deporte “aunque sí por la Selección”.
P: ¿Te planteas en algún momento dejar todo?
P.C.: Mientras jugás no te detenés a pensar si ganás, perdés o querés dejar todo. Ahora cuando te lesionás pensás mucho. Si te lesionás estando 50, sabés que tenés para vivir, pero las veces que yo me lesioné ni siquiera estaba top 250. No pensé en frenar a cero pero me han aparecido pensamientos de hacer otras cosas. Llevamos esta pasión y seguramente, con el tiempo, hubiese vuelto.
P: En los últimos meses hubo se modificó tu realidad. ¿Qué cambió en vos?
P.C.: Creo que mejoré un poco los golpes, subí un nivel en el sentido de jugar con un poco menos de margen, con bolas que ahora entran y antes no. El saque lo mejoré muchísimo, el año pasado me dio muchísimo de comer; en momentos de tensión sabía que tenía un arma en la cual confiar. Finalmente mejoré la consistencia tanto física como mental.
P: ¿Cómo fue la vivencia de debutar en la Copa Davis?
P.C.: Yo me enteré a mediados de diciembre cuando me llamaron Guillermo (Coria) y el “Tero” (Martín García) para darme la noticia como para procesarlo, preguntar a los jugadores más experimentados. Quería saber qué sentían ellos, no sólo en el debut sino al entrar a jugar. Eso me ayudó a revalidar lo que creía que podía pasar.
P: Además fue un punto importante, porque abriste la serie contra Finlandia
P.C.: Sí, pero pude aislarme de todo. Por supuesto que cuando estás ahí te entran algunos miedos. Jugué contra un rival que juega con mucho ritmo, entonces si no estás al 100% lo vas a notar mucho. Eso también me ayudó a estar muy activo y jugar suelto, no tener tanto miedo. Lo disfruté muchísimo. Había pocos argentinos, era muy lejos, me hubiese gustado que fuese en casa o más cerca.
P: En septiembre Argentina jugará ante Lituania para mantener la categoría. Surge como una serie favorable y con posibilidad de darle recorrido a varios jugadores.
P.C.: A Lituania no lo conozco tanto, está (Ricardas) Berankis que ahora se fe un poco para atrás pero tiene jerarquía. En Copa Davis es lo que pasa, con este formato, con un muy buen jugador se te puede ir algún que otro partido, y ahí ya jugás más tenso. Es una opción buena para Argentina para no descender, pero nunca hay que subestimar al rival. También es una buena opción para tener en el banco a alguien que debute, pero jugar por no descender es bastante complicado. Argentina puede lograr una buena serie.
P: Por las distancias y las superficies, ¿dudaste en ir a Finlandia?
P.C.: No, en ningún momento. Yo me había sentido muy cerca de Bologna (en la fase de grupos de las Finales 2022, cuando Argentina se volvió con tres derrotas), asique mi pensamiento posterior fue que si estaba la opción en algún momento de jugar la Copa Davis, la iba a jugar. Son opciones que nunca sabes si va a volver a pasar. Después de tanto perseguirlo, si el día que llega te ponés a pensar en otra cosa… Dije que sí de una, con todo lo que eso conllevaba: llegar a Córdoba un día antes de jugar, que lo pagué con la energía con la cual llegué y con la preparación, porque hacía muchísimo que no jugaba en polvo de ladrillo. Somos todos buenos jugadores, pero estamos constantemente aprendiendo, con los mismos errores de hace un año y que los aceptamos de otra manera.
Conocedor de primera mano de los sacrificios que demanda el tenis, Cachín también se da tiempo de colaborar con aquellos que necesitan algo extra para cumplir su sueño. Así, en 2019 comenzó su relación con Tennis Aid, a la cual le dona diferentes artículos para que lleguen a África.
“Empezó con el chico Victorie que encordaba con un palo. Tenía una máquina de encordar tirada y me contacté con Tennis Aid y enviamos con un amigo de Barcelona varias cosas, la máquina, ropa, cuerdas. Este año envié dos valijas llenas de raquetas y ropa. Me interesa ayudar, sea mi familia o a quien pueda llegar. No soy de dar por dar sino que busco que se valore eso que llega. Está bueno que tengamos empatía con aquellos que les falta algo”, cierra el cordobés, que desde su lugar busca que el tenis sea cada día un lugar mejor para todos.
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