Avatares futbolísticos
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La política se define como «la ciencia de lo posible» y a veces personas que se odian terminan «amándose» de la noche a la mañana. Después de la última asamblea, cuando no pudo cambiar el estatuto, Mauricio Macri echó a Juan Carlos Crespi de su puesto en el fútbol profesional y éste pasó a ser opositor y el más notorio, tanto que empezó su campaña como candidato a presidente. Mientras tanto, Macri coqueteaba con Adrián Suar y César Mascetti para sucederlo en el cargo a fin de año, ya que él no puede presentarse, pero terminó definiéndose por su habitual compañero de fórmula Pedro Pompilio, quien podría presentarse, a pesar de haber sido reelecto vicepresidente, porque nunca fue presidente. Ahora, por pedidode Pompilio, Macri hizo las pases con Crespi, quien volvió «extraoficialmente» a su puesto en el fútbol profesional, y se habla de una fórmula Pompilio-Crespi para competir con Roberto Digón, quien piensa llevar a Mauro Bianchi, el hijo de Carlos, como candidato a vicepresidente e impugnar a Pompilio. La lucha recién empieza.
Es sabido que Juan Sebastián Verón volvió a la Argentina para terminar su carrera de futbolista en Estudiantes de La Plata y empezar la de dirigente, con la pretensión de presidir al club de sus amores. Como futbolista ya volvió con un campeonato y tuvo la alegría de regresar a la Selección, donde será el capitán el 18 ante Chile. Sin embargo, no todas son buenas para Verón, porque empezó a enfrentarse en forma personal y política con el hombre más fuerte del club y secretario de selecciones nacionales de AFA, Julio Alegre. Dicen que no sólo no se saludan, sino que, además, Verón mandó a investigar la gestión de Alegre como presidente y su actuación actual en la comisión directiva para encontrar alguna causa para desprestigiarlo.
Siguiendo con Estudiantes, ayer Luciano Galletti cumplió 27 años y ya prepara su vuelta al club platense, que será en junio, cuando venza su contrato con el Atlético de Madrid. Su regreso tiene que ver con su salida tempestuosa después de un intento de Gustavo Mascardi de llevarlo al Parma de Italia y de que su padre lo sacara por el derecho de la patria potestad, que fracasó porque Galletti ya había firmado contrato como profesional y se terminó primero con un préstamo al Nápoli y, después, con la venta al Zaragoza en 5 millones de dólares. Allí Estudiantes se había quedado con un porcentaje del pase que, cuando pasó al Atlético de Madrid, no le cumplieron. Galletti, en lugar de pagar en dinero, lo hará volviendo a su club de origen a jugar por lo menos dos años.



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