30 de enero 2001 - 00:00

Balance positivo para el Mundial de Seven

No caben dudas de que el Mundial de Seven significó un nuevo éxito para el rugby argentino. Pero, además, la tercera Copa del Mundo de la especialidad resultó un gran logro para la Unión Argentina (UAR) que asumió un compromiso y no defraudó.

Desde el momento en que se confirmó la sede, garantizó una buena respuesta de la gente y una organización acorde con el nivel del torneo.

Finalmente así fue. El estadio José María Minella se vistió de fiesta durante tres días en los que el rugby copó la ciudad de Mar del Plata, y Los Pumas, respondiendo al apoyo popular con una campaña brillante y actuaciones convincentes generaron la gran afluencia del domingo, cuando casi 35 mil personas vibraron con el triunfo sobre Sudáfrica. El fervor de la gente por este equipo es indiscutible, no sólo por la convocatoria, sino por la pasión que Los Pumas despertaron en sus partidos, traducido en las 700 camisetas vendidas en tres días y en las ovaciones que acompañaron cada encuentro.

Un público, que también vivió con asombro el fracaso de Francia, que incluyó dos derrotas ante seleccionados debutantes en mundiales, como Kenia y Georgia; que festejó como propia la victoria de España ante Inglaterra y que lamentó la derrota de Portugal ante Chile en la final de la Copa de Bronce.

Las expectativas organizativas también se superaron con creces. Es cierto que económicamente es muy difícil que la UAR obtenga un balance positivo, pero también es cierto que nunca se lo planteó como principal objetivo, y si se suman varios factores, por estas horas no suenan tan descabelladas las manifestaciones de algunos dirigentes, que sueñan con que Mar del Plata 2001 sirva de base para intentar traer a la Argentina un Mundial de 15.

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