Nadie podrá poner en duda la legitimidad del triunfo de Bayern Munich por un ajustado 1 a 0 en tiempo suplementario, que -en definitiva-le valió la obtención de la Copa Intercontinental, donde tantas esperanzas habían cimentado los simpatizantes de Boca y la gran mayoría de los argentinos. Después de todo, toda representación de un equipo nacional está ligada a un sentimiento común.
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Sin embargo, aceptando que la tenencia de la pelota -a partir del segundo tiempo-fue patrimonio del equipo alemán, quedan para analizar algunos elementos, que (más allá de merecimientos) suelen preocupar, porque bien pueden ocurrir en un Mun-dial y dejar sin chance a cualquier selección por un cuestionable arbitraje. Es decir, sirve como un elemento más para tener en cuenta en Japón-Corea.
Bianchi hizo un planteo, tan simple como eficaz: una línea de cuatro (con Schiavi y Traverso para no tener contratiempos con las pelotas aéreas), Serna -como una «barredora»- unos metros más adelante, la intención de hacer pasar en lo posible la pelota por los pies de Riquelme, el mellizo Barrios Schelotto muy cerca del «hombre creador» y Delgado de punta. Primer detalle, Bayern tenía la pelota pero no llegaba; segundo, los alemanes perdían en los pelotazos y en las deficitarias entregas, que generalmente provocaban una nueva salida de la gente de Boca. Si las situaciones de convertir miden la capacidad ofensiva de uno y otro equipo, se pueden computar dos claras llegadas de Delgado (luego de perfectas entregas del mellizo), que malogró en forma inexplicable, contra un claro remate del peruano Pizarro, que cruzó todo el arco.
Hay un punto clave en el partido. Sobre el filo de la primera etapa (ahora con pase de Riquelme) entra Delgado y, como adelanta la pelota, se tira como pidiendo penal. El árbitro le saca -con justicia-una amarilla, que se convierte en roja porque minutos antes «lo había condicionado» con otra amonestación por seguir una jugada cuando el juez había cobrado un fuera de juego. Una acción más que discutible. En fin, deja a Boca sin su única arma de ataque.
Para redondear la actuación del árbitro dinamarqués Kim Nielsen vale decir que a Riquelme le hicieron nueve foules (casi consecutivos) y, por lo menos, debió mostrar alguna amarilla «por reiteración de faltas». Además, hubo un foul descalificador de Elber sobre el propio Riquelme (plancha y codazo) que el juez no castigó. De allí las quejas de la gente de Boca. Tal vez, Bayern Munich -que no es lo que todos esperaban-no hubiese necesitado de esa ayuda. Simplemente, a partir de las circunstancias apuntadas y con un hombre de más, tuvo el monopolio de la pelota, aunque le faltaron ideas a la hora de definir. Mucho «ollazo» y pocas luces, con y sin el gigante Jancker (1,91 y 93 kilos), hasta que de un córner el ghanés Kuffour salvó la imagen de un equipo que -por lo menos ayer-basó su juego en la movilidad de los brasileños Elber y Paulo Sergio y la seguridad del arquero Khan. Dicen que sintió la ausencia de algunos titulares y debe ser cierto. • BOCA 0 - BAYERN MUNICH 1
Boca: Córdoba; J. Martínez, Schiavi, Burdisso y C. Rodríguez; J. Villarreal, Serna, Traverso y Riquelme; M. Delgado y Guillermo Barros Schelotto. DT: Bianchi. Bayern Munich: Kahn; Signol, R. Kovac, Kuffour y Lizarazu; N. Kovac, Hargreaves, Fink y Paulo Sergio; Elber y C. Pizarro. DT: Hitzfeld. Gol: STS: 5m Kuffour (BM).
Cambios: PT 17m Calvo por J. Martínez (BJ); ST 30m Jancker por Hargreaves (BM); 30m Sforza por N. Kovac (BM); PTS 9m Pinto por J. Villarreal (BJ); STS 6m Carreño por Calvo (BJ); 12m Thiam por C. Pizarro (BM). Incidencias: PT 45m expulsado Delgado (BJ).
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