Boca consiguió su primer objetivo. Le ganó por dos goles de diferencia a América de Cali y ahora viajará a Colombia con la tranquilidad con la que no viajó River.
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Un gol de Schiavi de cabeza y otro de Tevez le dieron una victoria que fue ampliamente justificada, sobre todo por el trabajo realizado en el segundo tiempo.
América salió con claras intenciones de llevarse un empate: dos líneas de cuatro defensivas (una a 20 metros de la otra) y dos delanteros aislados, que debían retroceder para buscar la pelota, que casi no les llegaba.
Boca salió a atacar de entrada, pero en el primer tiempo pecó por desordenado y entonces no pudo generar situaciones en proporción a las veces que se acercó al área rival. La habilidad de Tevez era su mejor arma y los centros aéreos complicaban a una defensa que sintió mucho las ausencias de Banguero y Asprilla (sus mejores cabeceadores). Justamente por esta vía llegó la apertura del marcador: un centro de Delgado desde la izquierda que Schiavi cabeceó a un rincón inalcanzable para el arquero Zapata.
A Boca le faltaba genera-ción de juego y Bianchi se jugó por el juvenil Miguel Caneo y éste le respondió muy bien. De sus pies surgieron las mejores jugadas del equipo y el segundo gol parecía caer por su propio peso.
Sin embargo, tardó mucho por imprecisiones en el remate y la buena actuación del arquero colombiano, pero llegó cuando el partido se terminaba y América (en ese momento con 9 jugadores por las expulsiones de Jairo Castillo y Bustos) se iba muy contento con el 1 a 0 en contra, como si fuera el menor de los males.
Boca ganó con autoridad -debió hacerlo por una diferencia mayor-y le sirve para ir confiado la semana que viene a Colombia para enfrentar a un rival que ya dejó en el camino en la Copa a Racing y River, pero que esta vez no contará con su mejor arma: Jairo Castillo.
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