6 de febrero 2006 - 00:00

Boca, sólido y contundente

Boca ganó con mucha claridad, mostrando las virtudes de aquel equipo campeón del último torneo. Sin Abbondanzieri ni Battaglia, lesionados, y definitivamente sin Schiavi (transferido), fue un equipo maduro que siempre manejó la pelota y, por momentos, fue lujoso.

La vuelta de Fernando Gago fue fundamental
para esta levantada, porque, desde su talento para distribuir la pelota, Boca condujo todas las variantes del partido.

Lanús fue un rival digno, que intentó jugar de igual a igual y nunca se resignó al papel de actor secundario. Luchó con armas legítimas y tuvo en Graf a un delantero tenaz y muy peligroso que le dio mucho trabajo a la defensa rival. El gol de Matías Silvestre de cabeza fue clave para tranquilizar a Boca, que a esa altura del partido cambiaba ataque por ataque con el peligro que eso presupone.

A partir de la ventaja, apareció Insúa con su habilidad habitual y se asociaron Hugo Ibarra (la figura de la cancha) y Daniel Bilos, con lo que Boca, a base de paredes y de toques cortos, fue lastimando al rival. El gol de Palermo no bien iniciado el segundo tiempo terminó con las ilusiones de Lanús, y a partir de allí, fue un monólogo de Boca, que tuvo dos protagonistas fundamentales. Por un lado, Rodrigo Palacio, que con su velocidad superaba a la defensa y quedaba de cara al arco; y por el otro, el arquero Bossio, que frustró cuatro situaciones claras del delantero de Boca. Al final, terminó ganando el bahiense por insistente, cuando a cinco minutos del final pudo superar al arquero con un toque bajo y preciso.

Boca ganó con comodidad y con autoridad
y ya está a un punto de los tres líderes del campeonato. Había empezado con una inesperada derrota en Jujuy ante Gimnasia, pero en cuatro días consiguió dos triunfos y vuelve a sonreír.

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