8 de noviembre 2000 - 00:00

Boca trabajó para más pero un empate clasificó a Mineiro

Fue empate. El gasto lo hizo Boca y estuvo cerca de ganar el partido,pero de tanto buscar se quedó sin piernas y en el suspiro final AtléticoMineiro logró el empate y la clasificación a las semifinales, pues en elpartido de ida había vencido 2-0.

Los dos técnicos se habían toreado en Brasil. Más allá del resultadosabían que el punto débil de los dos estaba en la defensa. Incursionar por elárea (sea de uno o de otro) era como para cantar «peligro de gol». Boca fuesuperior por varias razones: velocidad en la salida, mejor ubicación individualpara recibir y mayor facilidad para ganar en todo el frente de ataque. AtléticoMineiro quedó para el contraataque. Complicado al principio hasta que Cleisoncomenzó a tomar contacto con la pelota. Sin embargo hasta ahí Boca hizo losuficiente como alcanzar algún gol más sin contar el de Barijho. Boca hasta ahíera más, buscaba más, tenía más la pelota. De todas formas, en laindividualidad de Ramón y Marques el conjunto de Brasil tuvo también algunassituaciones favorables. Hasta que Cacapa tomó en soledad una pelota y decretóel empate.

A Boca se le simplificó el juego precisamente cuando Atlético Mineirocomenzó a acomodarse en la zona media para nivelar y aprovechar las ofertas quele proponía una defensa que mostraba serias fisuras. Andrizzi peleó una pelota,la alargó para Barijho y nuevamente el delantero sacó un remate seco que marcóotra vez el desnivel.

Con la posibilidad de igualar los dos goles en contra de la caída deBrasil, todo Boca se fue arriba. La pelota pasó reiteradamente por los pies deGuillermo y Basualdo, Pandolfi, Andrizzi, siempre con Barijho de punta para ladefinición. Esa presión hizo que Atlético Mineiro no arriesgara (o se agruparaen defensa) cuidando una diferencia que tambaleaba.

Boca fue un ataque permanente y sostenido. Barijho el ejecutor de cuantapelota incursionara en el área. Luego hizo lo mismo Delgado, aunque fueperdiendo aire y Atlético Mineiro envió algunos contraataques de sumo peligro.

Boca siguió en la tesitura hasta el cansancio. Precisamente cuando Andrétocó sobre la salida de Abbondancieri y llegó el empate y la desilusión deBianchi, jugadores e hinchas.

 

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