Cuando Boca salía a la cancha, Bianchi y sus jugadoressabían que Gimnasia había empatado. No se sabe si en los vestuarios seprodujeron los abrazos que sus efusivos hinchas (o simpatizantes) se dieron,confundiéndose en las colmadas tribunas y plateas. Es que ese resultado muchotenía que ver con el futuro, más allá de las necesidades de Rosario Central,por la cual su técnico Edgardo Bauza decidió jugar con algunos suplentesapostando todas sus fichas a la obtención de la Mercosur.
No hizo falta ver demasiado para tener una idea de quiénpodía definir primero. Serna como tapón, Marchant (apareciendo aunqueesporádicamente por derecha) y fundamentalmente Battaglia eran los encargadosde cortar cualquier intento de contraataque rosarino. La pelota comenzó apasar, cada vez con más asiduidad, por los pies de Riquelme y allí comenzaron amarcarse las diferencias. A pesar de la insistencia de Palermo y Delgado debuscar el remate de distancias siderales que siempre encontraban una pierna enel camino.
En el primer intento serio de Riquelme y su calidad deponer la pelota como con la mano llegó la apertura cuando Delgado empalmó antesde que la pelota llegara al piso. Pareció que el partido estaba terminado, perono. Rosario Central fue decidido a jugarse, a riesgo de que Boca definiera siuna de las situaciones que tuvo tenía destino de red. Riquelme (26m), Palermo(37), Delgado (53), Battaglia (55), Marchant (57) son algunas de lasoportunidades malogradas que quedaron en el apunte.
Sin embargo, también los rosarinos se dieron cuenta dealgo: que si ganaban el medio Boca tenía problemas serios en su líneadefensiva. Ahí fueron a machacar y el partido se hizo emotivo cuando un pasepreciso, esta vez de Guillermo Barros Schelotto para Palermo, terminó conremate cruzado que dejó sin chance a Buljubasich.
Parecía que en la cancha había dos equipos. Un Boca cuandoatacaba y otro cuando defendía. Bauza se dio cuenta de lo que su equipo podía ylo mandó a jugar 20 metros más arriba. Y llegaron los goles. Una salida enfalso de Córdoba permitió que Díaz enviara cerquita del palo.
Otra vez empate y Boca saliendo a buscar un resultado quele era esquivo, el que consiguió finalmente cuando un empujón a Palermo dentrodel área terminó en penal. Guillermo Barros Schelotto le dio con fuerza al paloopuesto que eligió el arquero y pareció partido terminado. Los rosarinossiguieron con lo suyo sin inmutarse, produciendo algunos cambios pero sincambiar el camino futbolístico que hasta ahí le había dado buenos dividendos.
Sobre el final otra vez llegó una pelota de alto, otra vezCórdoba quedó a medio camino y nuevamente se producía un empate. A esta alturainamovible, porque no había ni tiempo, ni piernas como para torcer una historiaque estaba escrita, por más que Boca haya hecho el gasto y que tuvo el partidopara más. Tal vez la diferencia fue que cuando la pelota incursionó por el áreade Rosario Central no hubo la misma eficacia que cuando incursionó por el áreaopuesta. Córdoba sacó una sola pelota de peligro, las demás llegaron a la red.Y eso también es importante.
Boca Juniors: Córdoba; Ibarra, Bermúdez, Matellán,Fagiani; Marchant, Serna, Battaglia, Riquelme; Delgado y Palermo. DT: C.Bianchi.
Rosario Central: Buljubasich; Diema, Díaz,Loeschbor, Rochi; Cappelletti, Marcelo Quinteros, Daniel Quinteros, Moreno yFabianesi; De Bruno y Cáceres. DT: E. Bauza.
Goles: PT.: 22m Delgado (BJ). ST. 4m Cáceres (RC),23m Palermo (BJ), 27m Díaz (RC), 34m G. Barros Schelotto (BJ), 43m Cáceres(RC). Cambios: ST. 23m E. González por De Bruno (RC), 24m GuillermoBarros Schelotto por Marchant (BJ), 25m Vespa por D. Quinteros (RC), 27mAndrizzi por Delgado (BJ), 37m Medina por Fagiani (BJ), 37m Maceratesi porCapelletti (RC). Incidencia: ST 45m expulsado Marcelo Quinteros (RC). Estadio:Boca Juniors. Arbitro: Bassi.


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